(BUENOS AIRES).- “Podíamos jugar 60 minutos más y no íbamos a hacer un gol”. La frase, cargada de resignación, salió de la boca de Rodolfo Arruabarrena apenas terminó el debut de Boca en el Torneo Clausura, una derrota ante Riestra que dejó al entrenador tan decepcionado como a los hinchas por el bajo nivel que mostró el equipo.
El Vasco no ocultó su fastidio por los errores cometidos y puso el foco en la crudeza del torneo doméstico. “El fútbol argentino te pega un mazazo y te devuelve a la realidad. Que nos sirva de experiencia”, dijo Arruabarrena, molesto por un resultado que frenó el envión anímico con el que llegaba el plantel. La derrota lo obligó a recalcular de inmediato.
El entrenador fue muy gráfico para describir lo que encontró en el vestuario después del partido: lo definió como “un cementerio” y agregó que “así tenía que ser”, una señal de que la bronca puertas adentro era tan grande como la que se veía en la tribuna. Había un pedido concreto de que la caída “no haga más daño del que debería”.
Aun golpeado, Rodolfo Arruabarrena buscó equilibrar la preocupación con una lectura a futuro. “Este palo es duro por cómo veníamos, pero si aprendemos nos puede servir de mucho”, sostuvo. En esa dualidad entre la autocrítica y la enseñanza se movió todo su análisis posterior al encuentro.
En ese mismo sentido, el DT remarcó la necesidad de procesar la derrota sin dramatismo excesivo, pero sin minimizar las fallas. La falta de peso ofensivo fue un punto que martilló en su cabeza y que lo llevó a esa definición lapidaria de que, aunque tuvieran una hora más de fútbol, el gol no iba a llegar. Rodolfo Arruabarrena se mostró dividido: preocupado por lo que vio en la cancha, pero con el foco puesto en que el plantel capitalice los errores de cara a lo que viene.
Los cambios para la Copa Sudamericana
Con la mira puesta en la vuelta ante O’Higgins por la Copa Sudamericana, Rodolfo Arruabarrena ya piensa en modificaciones. Boca llega con una ventaja de un gol a la serie en Chile y la intención es dar vuelta la página rápido. Gorosito, Figal y Costa volverían a la defensa, con Blanco por la izquierda, mientras que Leandro Paredes se mantendrá en el mediocampo.
En ataque, Aranda, Villa y Merentiel serían los elegidos desde el arranque para sellar la clasificación a octavos de final. El Vasco sabe que necesita un buen resultado para seguir con vida en el certamen continental y confía en que el golpe recibido en el torneo local funcione como un llamado de atención antes de viajar a Chile.
