(BUENOS AIRES).- Rodolfo Arruabarrena planea un cambio de esquema en Boca Juniors para la revancha del jueves ante O’Higgins por los playoffs de la Copa Sudamericana, con el regreso de Leandro Paredes a la titularidad y la apuesta por un dibujo 4-3-1-2 que marcó su primer ciclo en el club. El entrenador busca dejar atrás la goleada sufrida frente a Deportivo Riestra y meter al equipo en los octavos de final.
El Vasco utilizó un 4-2-3-1 en los últimos encuentros, pero la dura caída del fin de semana lo obligó a revisar el planteo. La intención es ganar solidez en la mitad de la cancha y potenciar la generación de juego con Paredes como eje futbolístico, un sistema que el técnico ya aplicó con frecuencia entre 2014 y 2016 durante su primera etapa al frente del Xeneize.
El campeón del mundo volverá al once inicial después de haber descansado en el compromiso anterior. Junto a él, otra buena noticia para el cuerpo técnico es la recuperación de Leandro Lozano: el lateral dejó atrás la distensión muscular que lo marginó de los últimos partidos y se perfila para ocupar el carril derecho desde el arranque en Chile.
Si no surgen inconvenientes de último momento, Arruabarrena mantendría la base que jugó la ida en La Bombonera. Álvaro Montero seguiría en el arco; la defensa estaría integrada por Lozano, Nicolás Figal, Ayrton Costa y Lautaro Blanco. En el mediocampo aparecería Paredes junto a sus compañeros habituales, con un enlace por detrás de los dos delanteros que completarán el esquema ofensivo.
El entrenador sabe que el equipo necesita reaccionar de inmediato para evitar que el golpe anímico de la derrota ante Riestra afecte el rendimiento en el plano internacional. El duelo contra O’Higgins aparece como la oportunidad ideal para cambiar la imagen y mantener viva la ilusión en la Copa Sudamericana.
La duda de Palacios
Mientras define el once, el cuerpo técnico sigue de cerca la evolución física de Carlos Palacios. El futbolista volvió a sentir molestias musculares durante la práctica y es duda para viajar a Chile. Su situación será evaluada en las próximas horas, antes de que se confirme la lista de convocados.
La caída del fin de semana dejó varias dudas por el funcionamiento colectivo y el propio Arruabarrena reconoció que Boca necesita reaccionar de inmediato. La revancha en Chile asoma como una prueba de carácter para un plantel que busca sostener la ilusión copera y enderezar el rumbo después de un traspié que golpeó fuerte en el vestuario.
Con Paredes de regreso, Lozano recuperado y un sistema que busca darle mayor equilibrio al equipo, Boca intentará dar un golpe de autoridad fuera de casa. Arruabarrena apuesta por lo mejor que tiene a disposición para volver de Chile con la clasificación a los octavos de final, en un partido que puede marcar un punto de inflexión para su ciclo.
