(BUENOS AIRES).- Aunque la Selección Argentina todavía tiene la mira puesta en el Mundial 2026, ya empezó a tomar forma el once ideal con el que podría afrontar la Copa del Mundo de 2030, torneo del que será una de las sedes inaugurales. La formación imaginada combina figuras consolidadas con jóvenes que aparecen como el futuro del seleccionado nacional, en un proyecto que busca mantener la identidad competitiva sin su máximo referente histórico.
En el arco aparece Emiliano Martínez, que llegaría a la cita con la experiencia suficiente para seguir siendo garantía bajo los tres palos. La última línea estaría integrada por Joaquín García como lateral derecho, Cristian Romero y Lisandro Martínez en la zaga central, y Valentín Barco por el sector izquierdo, una defensa que mezcla rodaje internacional con jugadores que todavía tienen margen de crecimiento.
En la mitad de la cancha, Alan Varela ocuparía el rol de volante central, acompañado por Enzo Fernández y Alexis Mac Allister, dos futbolistas llamados a liderar el mediocampo durante la próxima década. Más adelantado, la gran apuesta es Nico Paz, el talentoso mediocampista ofensivo señalado como el heredero natural de la creatividad que caracterizó a la Albiceleste en los últimos años.
Arriba, la dupla ofensiva la formarían Lautaro Martínez y Julián Álvarez, dos delanteros de enorme jerarquía que llegarían al Mundial 2030 en una edad considerada ideal para un centrodelantero. Ambos serían los encargados de asumir el protagonismo ofensivo que durante tanto tiempo concentró Lionel Messi.
El equipo proyectado ya no incluye a Messi, cada vez más cerca del cierre de su etapa histórica en la Selección. La idea es que el peso del ataque recaiga sobre los dos atacantes de élite, respaldados por una base de futbolistas que ya son protagonistas en la actualidad y que irán ganando todavía más peso específico en el fútbol europeo.
El once refleja el trabajo de renovación que viene llevando adelante Lionel Scaloni desde hace varias temporadas. El entrenador comenzó a incorporar jóvenes talentos incluso antes del Mundial 2026 —la próxima gran cita que prepara el seleccionado— con el objetivo de que la transición generacional sea progresiva y el equipo mantenga una identidad competitiva cuando llegue el momento del recambio definitivo. La intención de Scaloni es que para ese Mundial 2026 ya haya una camada de juveniles con rodaje internacional, de modo que el salto hacia el Mundial 2030 no sea traumático.
Todavía faltan varios años para la cita mundialista y el fútbol suele cambiar rápido, pero este once ideal permite imaginar cómo podría verse la Selección Argentina en la búsqueda de una nueva estrella. La ilusión de seguir siendo protagonista ya comenzó a construirse mucho antes del pitazo inicial del Mundial 2030.
