(BUENOS AIRES).- “El gol es una jugada de pelota parada, es una peinada de Figal pero hay virtud del que hace gol, que la agarra de volea y es un lindo gol”, dijo Rodolfo Arruabarrena al respaldar al defensor tras la clasificación de Boca en la Copa Sudamericana. El entrenador reconoció que al equipo le faltó estar más junto y que la presión no fue correcta, las principales deudas que dejó el cruce ante O’Higgins.
El gol del equipo chileno llegó después de una pelota parada en la que Nicolás Figal no pudo despejar con comodidad y la pelota le quedó al rival para una definición de volea. Arruabarrena, lejos de apuntar contra el zaguero, ponderó la resolución del atacante y dejó abierta la posibilidad de una distracción colectiva. “Después debo ver si hay una distracción”, sostuvo.
La autocrítica del Vasco
La preocupación central del cuerpo técnico pasó por los movimientos sin pelota. “Nos ha faltado estar más juntos, en la presión no hemos estado correctos”, reconoció Arruabarrena. La frase resume la necesidad de que las líneas estén más cerca para recuperar rápido y evitar que los rivales tengan libertad para jugar.
Para el entrenador, la incomodidad no vino por el juego directo de O’Higgins. “No sufrimos en las transiciones del rival, ellos sacaban largo al 9 que aguantaba y pivoteaba a los extremos”, explicó. Sin embargo, señaló que el problema principal no fueron los contragolpes sino la forma en la que Boca defendió algunos pasajes del partido y la falta de efectividad para presionar arriba. El DT entiende que el equipo tuvo dificultades para presionar de manera efectiva y eso permitió que el rival encontrara espacios para avanzar.
Arruabarrena busca un equipo más compacto, con menos distancia entre defensores, mediocampistas y delanteros. Para el Vasco, la intensidad defensiva es una de las claves para que Boca pueda dominar los partidos y no depender únicamente de su jerarquía individual. La clasificación dejó aspectos positivos, pero también varias tareas pendientes en ese sentido.
El diagnóstico va en línea con el pedido público de Arruabarrena por la llegada de un delantero. El entrenador entiende que el plantel necesita más variantes, pero también que debe encontrar una mejor versión colectiva con los futbolistas que ya tiene disponibles. En esa búsqueda de equilibrio entre lo que hay y lo que falta, el mensaje fue directo.
Boca mostró carácter para superar una serie complicada, aunque el cuerpo técnico sabe que deberá mejorar el funcionamiento si quiere avanzar en la Copa Sudamericana y pelear los demás objetivos del semestre. El mensaje del Vasco fue claro: no alcanza solamente con ganar. El objetivo es que el equipo muestre una identidad más sólida, con presión efectiva, líneas juntas y menos sufrimiento durante los partidos.
