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Arruabarrena se sinceró: “Faltó ímpetu de ir a buscar un gol” tras la dolorosa derrota de Boca

 

El DT xeneize no ocultó su bronca tras la derrota y advirtió que el equipo debe aprender del golpe

 
Arruabarrena
Arruabarrena

(BUENOS AIRES).- “Faltó ímpetu de ir a buscar un gol, somos Boca y había que buscarlo de cualquier manera”, reconoció Rodolfo Arruabarrena tras la derrota de Boca que volvió a meter al equipo en el ojo de la tormenta. El técnico xeneize no ocultó su bronca y realizó una dura autocrítica del rendimiento colectivo, sin atenuantes.

Para el entrenador, el principal déficit estuvo en la actitud ofensiva cuando el partido pedía asumir riesgos. Arruabarrena sostuvo que el equipo nunca terminó de imponer la identidad agresiva que la historia del club reclama y que esa carencia lo dejó sin respuestas. La frase sobre la falta de ímpetu sintetizó, según su mirada, la pasividad registrada en los momentos de quiebre y ya generó repercusión entre los hinchas, que esperaban otra reacción.

A pesar del golpe, el DT bancó al plantel y puso paños fríos. “No por una derrota o un rendimiento malo voy a dejar de creer en ellos”, aseguró, y recordó que el grupo ya había sufrido un cachetazo anímico fuerte meses atrás. Para Arruabarrena, la experiencia puede convertirse en un aprendizaje concreto si el vestuario logra interpretar lo ocurrido sin dramatizar de más. En esa línea, el entrenador consideró que este traspié abre una oportunidad para corregir errores antes de afrontar objetivos aún más importantes.

La exigencia de la camiseta y lo que viene

El Vasco buscó poner el traspié en perspectiva y remarcó que la eliminación en competencias como la Copa Argentina o la Copa Sudamericana habría sido un impacto mucho mayor. Con total sinceridad, confesó: “No me gusta perder, más de la manera que hemos perdido, pero bueno… es un golpe duro”. De esa forma, intentó bajarle el dramatismo a una noche que dejó expuestas varias falencias colectivas y transmitir un mensaje de unidad puertas adentro.

Al mismo tiempo, Arruabarrena recordó el peso que implica defender al club. “Vestir la camiseta de Boca implica convivir con una exigencia permanente”, explicó, y subrayó que cada oportunidad debe ser aprovechada al máximo. Para el cuerpo técnico, esa presión no es una carga externa sino la vara que define la identidad del plantel.

Con la mirada puesta en la recuperación inmediata, el entrenador detalló que el laburo de la semana estará enfocado en corregir los desajustes que quedaron a la vista, tanto en lo futbolístico como en lo mental. La intención es potenciar las virtudes propias y devolverle al grupo la confianza necesaria para encarar los próximos compromisos sin arrastrar dudas. Entre los hinchas, las declaraciones ya instalaron el debate: mientras algunos valoran la autocrítica y el respaldo al plantel, otros reclaman respuestas concretas dentro de la cancha.

El mensaje que bajó Arruabarrena fue claro: asumir el dolor, aprender y salir adelante. Boca no tiene margen para demorarse en el lamento; los partidos que vienen exigirán una versión muy distinta a la que encendió la bronca del hincha y del propio cuerpo técnico.