(BUENOS AIRES).- Rodolfo Arruabarrena ya tiene casi todo definido en Boca para el partido más urgente del semestre, pero mantiene una sola duda en la defensa. La recuperación de Leandro Lozano, que este martes recibió el alta médica y volvió a entrenarse a la par del grupo, le abrió a Rodolfo Arruabarrena un interrogante de cara a la revancha de los 16vos de final de la Copa Sudamericana ante O’Higgins, este jueves en Chile.
El regreso del lateral uruguayo fue la novedad más relevante de una práctica que también tuvo la reincorporación de Leandro Paredes tras un breve descanso y la recuperación de otros dos jugadores que venían con molestias. Lozano arrastraba una distensión sufrida después del debut ante Sarmiento y los amistosos de pretemporada, lo que lo dejó afuera del triunfo por 1-0 en la Bombonera frente a O’Higgins y de la derrota del domingo ante Riestra por la Liga Profesional.
El puesto de lateral derecho atravesó una reestructuración fuerte en este mercado: con las salidas de Marcelo Weigandt y Juan Barinaga, Lozano llegó desde Argentinos Juniors como el primer refuerzo del segundo ciclo de Arruabarrena. Ahora, con el jugador nuevamente disponible, el entrenador se encuentra ante una definición clave justo en la antesala de un partido que puede marcar la continuidad en el plano internacional.
La duda es simple pero determinante. Rodolfo Arruabarrena debe resolver si manda a la cancha a Lozano a pesar de su recuperación reciente o si vuelve a apostar por Dylan Gorosito, la alternativa natural en esa banda. Gorosito fue titular en la victoria de ida contra los chilenos y el domingo pasado fue suplente ante Riestra, una decisión que ya dejaba entrever la intención de preservarlo pensando en la revancha.
El Vasco sabe que cualquier definición apretada en Chile puede costar la clasificación. Con la ventaja mínima conseguida en casa, el funcionamiento defensivo cobra un peso todavía mayor, y la elección del lateral derecho aparece como el último casillero por completar en un once que, salvo esa posición, ya está perfilado. El golpe que significó la caída ante Riestra en el arranque de su segundo ciclo como DT le agrega presión a una serie que Boca no puede dejar escapar.
Las próximas horas de trabajo en el predio de Ezeiza serán decisivas para que el Vasco termine de inclinarse por un nombre. El resto del equipo no presenta grandes misterios, y el plantel viajará con la misión de sellar el pase a octavos de final sin sobresaltos.
Boca visitará a O’Higgins este jueves con el objetivo de hacer valer el 1-0 de la Bombonera y meterse entre los 16 mejores de la Copa Sudamericana.
