(BUENOS AIRES).- El ciclo de Rodolfo Arruabarrena en Boca Juniors ya expuso las primeras urgencias del mercado de pases: el entrenador considera prioritario sumar un arquero de experiencia y un defensor central de jerarquía, dos puestos que por ahora la dirigencia no logró cubrir. Tras los amistosos de pretemporada y los trabajos en Ezeiza, el cuerpo técnico sacó conclusiones contundentes sobre los sectores que necesitan refuerzos inmediatos para encarar el segundo semestre.
La lesión de Agustín Marchesín y la falta de consolidación de Leandro Brey obligaron a pedir un guardavallas que dé seguridad inmediata. Arruabarrena entiende que el arco es un puesto determinante y no quiere que el equipo ingrese a la competencia oficial con dudas bajo los tres palos. La dirigencia que encabeza Juan Román Riquelme trabaja contrarreloj para encontrar un nombre de probada trayectoria que eleve la competencia interna.
En la defensa central, la exigencia es similar. El técnico pretende incorporar un zaguero que aporte solidez y mejore el nivel general de la última línea, sobre todo pensando en los torneos internacionales. El plantel actual cuenta con alternativas, pero el Vasco cree que falta un marcador que marque diferencias y le dé un salto de calidad a la estructura defensiva.
Los otros frentes y el contexto del mercado
El mediocampo y el ataque también figuran en la lista de necesidades, aunque con una urgencia menor. Boca busca un volante que combine recuperación y juego para sostener el equilibrio, y potencia en las bandas para sumar desequilibrio en el uno contra uno. Hasta ahora, el único avance concreto fue la gestión por Leandro Lozano, un refuerzo que no termina de resolver las prioridades que más preocupan al cuerpo técnico.
El cupo de extranjeros es uno de los principales obstáculos que complican las negociaciones. La limitación actual obliga a la directiva a tomar decisiones estratégicas antes de acelerar por nuevos apellidos, mientras evalúa salidas y situaciones contractuales que puedan destrabar incorporaciones. La dirigencia ya tuvo que lidiar con ese techo en otros mercados y ahora vuelve a aparecer como una traba que condiciona los movimientos en puestos clave.
Arruabarrena pretende tener la base del plantel definida en el corto plazo para trabajar su idea futbolística sin contratiempos. La pretemporada ya mostró que sin jerarquía en los puestos señalados al equipo le costará ser competitivo, y el entrenador no quiere que las dudas se trasladen al debut oficial. Cada día que pasa sin definiciones es una jornada menos de trabajo con el plantel completo que pretende el Vasco.
Con el inicio de las competencias cada vez más cerca, Boca entra en una etapa decisiva. El mensaje del técnico fue directo: necesita respuestas en el arco y en la zaga central para dar el salto de calidad. Ahora la pelota queda en manos de Riquelme y la dirigencia, que deberán responder en un mercado exigente antes de que se cierren los plazos.
