(BUENOS AIRES).- Carlos Palacios quedó descartado por una molestia física y obligó a Rodolfo Arruabarrena a meter mano en la ofensiva de Boca, que este jueves visita a O’Higgins en Chile por la revancha de los playoffs de la Copa Sudamericana con la ventaja del 1-0 conseguido en La Bombonera.
Arruabarrena ya tenía prácticamente definido el equipo que saldrá al campo de juego, con Leandro Paredes como una de las piezas clave del mediocampo. El campeón del mundo fue uno de los puntos más altos en el encuentro de ida y el cuerpo técnico confía nuevamente en su experiencia para manejar los tiempos del partido y darle equilibrio al equipo en un escenario que promete ser exigente.
La formación que el entrenador planeaba alistar era con Agustín Marchesín en el arco; Luis Advíncula, Cristian Lema, Ayrton Costa y Lautaro Blanco en la defensa; Leandro Paredes, Williams Alarcón y Kevin Zenón en el medio; y el propio Palacios como enganche, con Miguel Merentiel y Milton Giménez en la delantera. La baja confirmada del ex Colo Colo modifica ese esquema y abre un interrogante en los metros finales, donde el DT deberá encontrar al reemplazante sobre la hora.
La idea de Arruabarrena es sostener la base del equipo que logró imponerse en Buenos Aires y apostar por un esquema equilibrado, con solidez defensiva y jugadores capaces de aprovechar los espacios que pueda dejar el conjunto chileno en su búsqueda por revertir la serie. En la ida, el gol de Merentiel le dio al Xeneize un triunfo ajustado pero valioso, que ahora deberá defender en condición de visitante.
O’Higgins intentará hacerse fuerte como local y buscará presionar desde el inicio para igualar el global, por lo que el conjunto argentino necesitará mostrar personalidad y mantener la concentración durante los 90 minutos para evitar complicaciones innecesarias. El equipo de Arruabarrena sabe que un paso en falso puede complicar toda la planificación del semestre.
En caso de conseguir la clasificación, Boca avanzará a los octavos de final de la Copa Sudamericana, una instancia en la que el nivel de exigencia crecerá considerablemente y donde el objetivo será consolidarse como uno de los candidatos al título. La orden es clara: defender la ventaja y regresar a Buenos Aires con el boleto a octavos en el bolsillo.
