(BUENOS AIRES).- Rodolfo Arruabarrena ya le transmitió a Juan Román Riquelme los dos refuerzos que considera indispensables para cerrar el plantel de Boca: un paquete ofensivo que le dé más variantes en ataque y un zaguero central de jerarquía.
El principal pedido del entrenador apunta al área rival. “Arruabarrena pretende sumar un centrodelantero de área, un futbolista que pueda aportar goles, presencia dentro del área y competencia para los atacantes que actualmente forman parte del plantel”, según le hizo saber al Consejo de Fútbol. La dirigencia entiende que contar con esa alternativa puede ser decisivo para afrontar un semestre cargado de partidos, y Riquelme ya trabaja para encontrar una opción que encaje en lo económico y en lo deportivo. En esa línea aparecieron nombres evaluados por el club y uno de los perfiles que más interesa es el de un delantero con experiencia, capaz de asumir responsabilidades en partidos importantes.
Además del nueve, el Vasco solicitó reforzar los extremos para generar desequilibrio, velocidad y profundidad. “Arruabarrena quiere futbolistas que puedan jugar por las bandas, generar desequilibrio y darle más profundidad al equipo”, una necesidad que el cuerpo técnico considera importante para no depender de pocos nombres y poder modificar esquemas según el rival de turno. La llegada de Sebastián Villa fue un primer paso en esa dirección: Boca lo concretó para sumar velocidad y desequilibrio en ataque, pero el entrenador todavía busca ampliar las variantes ofensivas.
El otro gran pedido está en la última línea. El entrenador había solicitado variantes defensivas y, en concreto, “la llegada de un zaguero central que pueda competir por un lugar y elevar la jerarquía del plantel”. Aunque Boca ya sumó jugadores en distintos sectores, el DT entiende que cada puesto debe tener dos futbolistas de nivel para sostener el rendimiento durante todo el semestre.
Riquelme y el Consejo de Fútbol analizan las alternativas disponibles en el mercado, condicionados por el cierre inminente de la ventana de transferencias. La dirigencia no descarta movimientos de último momento, aunque descarta incorporar por obligación: solo avanzarán por jugadores que realmente sean soluciones para el proyecto deportivo y encajen en los números del club.
La hoja de ruta que dejó el entrenador es concreta y exige celeridad. Al mismo tiempo, las posibles salidas de algunos jugadores podrían liberar espacio y margen de maniobra para equilibrar la estructura del equipo, un punto que también pesa en la negociación final. La liberación de lugares en el plantel puede ser importante para que Boca tenga margen de sumar nuevas caras.
El debut en la Copa Sudamericana es el gran objetivo inmediato y Boca acelera en el mercado para llegar con todas las piezas a disposición. Ahora la decisión queda en manos de Riquelme, que deberá resolver si puede cumplirle los últimos dos pedidos al Vasco antes de que se cierre el libro de pases.
