(BUENOS AIRES).- “Para mí el responsable de lo que está pasando en Boca es Riquelme”. Con esa frase, el periodista Flavio Azzaro descargó toda la responsabilidad de la crisis del club sobre la figura del presidente, Juan Román Riquelme.
El conductor evitó culpar a los futbolistas y redobló la apuesta: “Caer en que para mí los responsables son los jugadores de Boca. No, no voy a caer en esa. Para mí el responsable de lo que está pasando en Boca es Riquelme”, insistió.
Azzaro también relativizó el peso de los entrenadores que pasaron por el banco y puso como ejemplo a Arroa Barrina y a Úbeda. “No podemos caer en Arroa Barrina ahora, porque hasta hace dos meses era Úbeda. Porque el que dejó a Boca afuera de la Copa Libertadores fue Arroa Barrina. Está bien, hoy Arroa Barrina se equivocó con Riestra, hay que ver cómo hace para ganar la O'Higgins”, detalló.
En esa línea, lanzó el dato más doloroso para la dirigencia: “Boca no jugó una final en estos dos años y seis meses de gestión de Riquelme con la posibilidad de competir”. Para el periodista, la eliminación continental es apenas un síntoma de un problema más profundo.
“Riquelme cuando llegó a Boca llegó a devolverle a Boca la identidad que había perdido futbolísticamente la identidad que había perdido el volver a ganar en Copas Libertadores”, recordó Azzaro, e inmediatamente corrió esa promesa del centro de la escena porque, afirmó, “también es grave lo que le pasa en el torneo local a Boca”.
El análisis apuntó a la raíz de una gestión que acumula tropiezos y que, según el periodista, ya no puede escudarse en nombres puntuales. La seguidilla de eliminaciones tempranas y la falta de protagonismo en las definiciones del fútbol argentino configuran, para Azzaro, un saldo que excede a los jugadores y alcanza de lleno a la conducción encabezada por Riquelme.
Pese a la dureza de la crítica, admitió que el once inicial no es la raíz del conflicto: “El otro día el equipo que salió a jugar Boca contra O'Higgins. Era un muy buen equipo, ¿sí?”. Sin embargo, subrayó que la repetición de fracasos vuelve inevitable mirar más arriba.
“Cuando vos haces un balance de tanto tiempo, con tantos fracasos, y boludo, ya no es solamente de los jugadores o en este caso del entrenador por supuesto que es de la dirigencia de Boca”, cerró Azzaro, en un mensaje que no esquivó nombres y dejó a Riquelme en el centro de la escena.
La falta de finales en el plano local, sumada a la temprana despedida de la Copa Libertadores, alimenta un clima de creciente malestar entre los hinchas. Mientras el equipo busca recomponerse en el torneo, el foco del debate sigue puesto en la cúpula dirigencial y en la promesa incumplida de devolverle al club la identidad copera que supo tener.
