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«Trabajo para que cambie»: Battaglia cruzó a Riquelme y lo cuestionó de instalar una grieta en Boca

 

El exfutbolista y exentrenador trazó un panorama crítico de la interna xeneize.

 
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(BUENOS AIRES).- "Actualmente, Boca vive una situación extraña en cuanto a nivel dirigencial, a nivel de la gente, donde se ve una división y la verdad que no es lo que me tocó vivir a mí en ese momento". La frase, con un tono de desazón que no disimula la crítica, la pronunció Sebastián Battaglia, exfutbolista y exentrenador del club, al trazar un panorama de la interna xeneize que él mismo definió como una grieta.

Battaglia ahondó en el malestar: "Entonces hablamos de dos posiciones y de una grieta que la verdad que no nos pone contentos, no nos gusta, no nos gusta ver eso y bueno, es un poco parte de lo que hoy me toca vivir y trabajar para que eso pueda cambiar más adelante". El múltiple campeón con la camiseta azul y oro dejó en claro que ese clima de división no existía en su época dorada y que hoy se involucra para intentar recomponerlo.

Uno de los ejes que eligió para medir la crisis fue la sequía internacional. "Porque se van a cumplir 20 años internacionales para Boca", advirtió, en alusión a las dos décadas sin conquistas continentales. En ese lapso, la Copa Libertadores se transformó en una obsesión que, según describió, enrarece la vida cotidiana del club.

"Hace mucho tiempo que se ganó la Copa Libertadores, que es el gran anhelo y la obsesión que tiene por ahí la institución en este último tiempo, que a veces termina siendo… que te perjudica en el día a día, te perjudica en lo que se vive adentro del club", disparó Battaglia. La sentencia apunta directo al peso que la búsqueda de la séptima copa genera sobre la convivencia y la gestión diarias. Para el exvolante central, campeón de América en 2000 y 2003, ese desgaste no es un detalle menor: la presión por cortar la racha negativa en el plano internacional se filtró en las decisiones y en el ánimo puertas adentro, un costo que en su etapa como jugador no existía porque los resultados acompañaban.

El mal presente que describe Battaglia se apoya en un dato concreto: Boca acumula casi dos décadas sin levantar un trofeo internacional, un vacío que contrasta con el ciclo ganador que él protagonizó y que incluyó cuatro Libertadores entre 2000 y 2007. Esa distancia entre la historia reciente de gloria y la actualidad sin títulos es, en su lectura, uno de los factores que tensiona a la dirigencia y a los hinchas.

El campeón de América también dejó un mensaje que mezcla autocrítica y esperanza, sin esquivar la responsabilidad de la conducción: "A veces uno dice que trabajando, haciendo las cosas de la mejor manera, pensando en lo mejor para Boca, las cosas se pueden acomodar y ojalá vuelva a una etapa ganadora como la que tuvimos en aquel momento".

Las declaraciones de Battaglia exponen una incomodidad que va más allá de lo futbolístico y se mete de lleno en el plano dirigencial, justo cuando los hinchas observan con desconfianza una grieta que se hace cada vez más visible en el día a día de la institución.

Lejos de mostrarse como un espectador pasivo, el exnúmero 5 xeneize aseguró que está abocado a la tarea de reconstruir la unidad. Su aspiración quedó flotando en el aire: que Boca recupere la senda ganadora y deje atrás una era de enfrentamientos y frustraciones internacionales.