(BUENOS AIRES).- “En realidad tengo poca comunicación directa con él; él tiene su gente que está trabajando ahí en el club”, contó Kristian Bereit en una entrevista con Forbes Argentina. El representante inglés, gestor de los arribos de Ander Herrera y Marcos Rojo a Boca Juniors, detalló así su relación con Juan Román Riquelme y confesó el motivo personal que transformó su trabajo en un privilegio.
Los nombres de Bereit y Riquelme quedaron entrelazados en los últimos mercados de pases, con el inglés como pieza recurrente en las negociaciones más resonantes del club. Aun así, el agente aclaró que el contacto con el máximo ídolo xeneize no es cotidiano, sino que se canaliza a través de su círculo de confianza en la institución.
Acto seguido, Bereit explicó el peso simbólico que tiene Boca en su vida. “Para mí, trabajar en Boca es un privilegio por una razón muy personal: es el último estadio donde estuve con mi papá”, contó.
Y profundizó sobre aquel recuerdo: “Después de un viaje a Argentina, él volvió a Inglaterra y lamentablemente tuvo un infarto y no lo pude despedir. Me duele todos los días, pero sé que de alguna manera él está conmigo”.
Bereit también habló de la energía de La Bombonera. “Esa cancha tiene tanta mística y, al ser el último estadio donde estuvo presente mi viejo, Boca tiene un lugar en mi corazón”, expresó.
Esa conexión íntima derivó en una declaración de pertenencia poco habitual entre los intermediarios del fútbol. “Hoy te puedo decir que soy hincha trabajando con ellos”, aseguró.
La gestión de los refuerzos
El vínculo profesional de Bereit con Boca se inició con la transferencia de Marcos Rojo y se fortaleció con la llegada de Ander Herrera. En cada negociación, el inglés construyó su diálogo con Juan Román Riquelme, aunque la comunicación suele darse a través del equipo de trabajo del dirigente más que de manera directa.
En cuanto a su método de trabajo, el representante detalló la filosofía que intenta imponer y puso como ejemplo una operación reciente: “Trabajando con ellos creo que logré transmitir claridad y transparencia. El objetivo del representante, ya sea intermediario o agente, es cuidar al futbolista y transmitir confianza a los clubes. Eso lo pude mostrar con la venta de Valentín Barco, en la cual fui intermediario”.
