BOCA JUNIORS

Mucha presión: las secuelas de la goleada de Riestra a Boca

 

El Vasco pidió levantarse rápido pensando en la Sudamericana.

 
Boca
Boca

(BUENOS AIRES).- «Preocupa, es un palo importante, duro, un baño de realidad. El primer responsable soy yo. Hay que seguir insistiendo y mejorando en muchas cosas. Y levantar. Cuando te caés te tenés que levantar lo máximo posible y nosotros en cuatro días tenemos la definición de la Sudamericana», dijo Rodolfo Arruabarrena. La derrota de Boca por 3-0 ante Deportivo Riestra en el debut del Torneo Clausura 2026 expuso todas las falencias de un equipo que retrocedió varios casilleros de golpe.

El cachetazo fue inesperado y contundente. Hasta este domingo, el ciclo de Arruabarrena venía mostrando señales positivas con un triunfo ante Sarmiento por la Copa Argentina y un valioso 1-0 frente a O'Higgins en la Bombonera por la Copa Sudamericana. Sin embargo, todo eso se desmoronó en apenas 45 minutos en el Bajo Flores.

Arruabarrena apostó fuerte y realizó siete cambios respecto del equipo que había jugado por la Copa Sudamericana, con la intención de administrar cargas pensando en la revancha continental. «Yo fui claro con los jugadores: el que los pone soy yo, que no saquen», avisó el entrenador. El plan salió exactamente al revés: Boca fue un equipo desordenado, frágil defensivamente y sin reacción.

Los futbolistas que buscaban aprovechar la oportunidad no respondieron. Braida, Di Lollo, Pellegrino, Alarcón y Velasco quedaron señalados por un rendimiento muy por debajo de lo esperado. «Los jugadores saben que estamos en Boca y las oportunidades hay que aprovecharlas», agregó Arruabarrena cuando le insistieron sobre si los cambios exponían que el plantel no tiene tanto recambio como se suponía.

La imagen del equipo recordó al Boca del semestre pasado, ese que había dejado más dudas que certezas bajo la conducción de Claudio Ubeda. La sensación de déjà vu fue inmediata. «Me preocupa que no sepamos levantarnos de esta derrota, primero y principal», reconoció el DT, que describió el vestuario como un cementerio tras la goleada.

Arruabarrena pidió pasar rápido de página. «Está bien que duela, pero nosotros mañana tenemos que trabajar para el partido en Chile. No hay tiempo para lamentos, sí para corregir estos errores y que no se repitan», sostuvo el entrenador, que este lunes ya puso la mira en la definición copera.

La derrota cambió por completo el escenario de cara al jueves. La revancha ante O'Higgins en Rancagua por los playoffs de la Copa Sudamericana pasó a convertirse en un partido de altísima presión, apenas en el tercer encuentro del ciclo del Vasco.

Boca se jugará la continuidad de la ilusión, la tranquilidad para trabajar y la posibilidad de demostrar que el papelón frente a Riestra fue apenas un accidente. Del otro lado estará el riesgo de otro golpe que volvería a sacudir los cimientos de un club que necesita, más que nunca, empezar a construir certezas.