(BUENOS AIRES).- La victoria 3-0 de Boca ante Unión de Santa Fe, el viernes, complicó las chances de River de clasificarse a la Copa Libertadores 2027. La diferencia en la Tabla Anual dejó al Millonario encaminado a disputar la Copa Sudamericana en lugar del certamen que buscaba jugar la próxima temporada.
En la Tabla Anual, Boca alcanzó 50 puntos, mientras River aparecía octavo con 42. La brecha de ocho unidades dejaba al equipo detrás de Vélez, que sumaba 48 y tenía un partido menos. Con esos números, la disputa por los lugares de clasificación también incluía al conjunto velezano, que seguía por delante de River. El triunfo de Boca amplió la distancia con el equipo de Núñez y complicó su posibilidad de meterse en la zona de acceso a la Libertadores.
River tenía pendiente un partido suspendido ante Sarmiento, que podía servirle para achicar la distancia. No lo disputó ese fin de semana por un pedido de AFA, vinculado con las convocatorias de jugadores a la Selección Argentina y con tres bajas por lesión: Thiago Almada, Tobías Andrada y Aníbal Moreno. En su lugar, River jugó un amistoso contra Atlético Escobar, equipo del Federal A, y ganó 5-0. El primer tiempo terminó 1-0 y los goles restantes llegaron en el complemento.
Con cinco fechas por jugar en la Fase Campeonato del Torneo Clausura, River necesitaba ganar todos los partidos que le quedaban en el calendario para sostener su posibilidad de clasificarse por la Tabla Anual. También debía avanzar lo máximo posible en la instancia de eliminación. El encuentro pendiente con Sarmiento podía ayudarlo a recortar puntos, pero no cambiaba la necesidad de sumar en los compromisos restantes.
La otra vía para llegar a la Libertadores era consagrarse campeón del Torneo Clausura. River venía de perder ante Huracán en el Estadio Monumental, un resultado que se sumaba a las dudas sobre el juego del equipo. En ese contexto, los hinchas no veían factible la clasificación por esa vía, aunque el título seguía siendo una alternativa distinta a la tabla anual.
El escenario tenía también un costado económico. River había gastado más de 40 millones de dólares en refuerzos, y la diferencia de premios entre la Libertadores y la Sudamericana era considerable. Por eso, quedar fuera de la competencia continental de mayor recompensa suponía un impacto para un plantel armado con una inversión elevada. Aun si disputaba la Sudamericana, River contaba con un plantel que, por su potencial, podía ubicarlo entre los candidatos frente a los demás clasificados.
Leonardo Ponzio fue confirmado como entrenador principal después de haber sido presentado como interino. La regla para los equipos profesionales permite tener un entrenador alternativo durante dos fechas y exige presentar uno oficial para la tercera. La continuidad de Ponzio quedó definida bajo ese límite reglamentario.
