(BUENOS AIRES).- Boca Juniors atraviesa un momento delicado desde lo físico y el último parte médico oficial lo deja en evidencia. En las últimas horas se confirmaron cinco jugadores con diferentes dolencias, una situación que genera preocupación en el cuerpo técnico de cara a lo que viene en la temporada.
Leandro Lozano presenta una distensión en el músculo semimembranoso izquierdo, una lesión muscular que suele demandar algunas semanas de recuperación dependiendo de la evolución. Milton Giménez, en tanto, sufrió una lesión grado II en el aductor derecho, una dolencia más importante que podría marginarlo por un período mayor y lo convierte en una baja sensible en el frente de ataque.
Carlos Palacios tiene una sobrecarga en el músculo pectíneo derecho. No se trata de una lesión estructural grave, pero requiere descanso y control para evitar que la molestia se agrave. El panorama de Adam Bareiro es diferente: padece una discopatía lumbar, una afección que suele ser más compleja por su localización y que puede demandar un tratamiento más prolongado.
Tomás Belmonte sufrió un esguince leve en el tobillo derecho. En principio, sería la lesión menos preocupante del grupo, aunque también dependerá de cómo responda en los próximos días. Este escenario representa un verdadero desafío para el entrenador de Boca, que deberá rearmar el equipo con varias bajas simultáneas en ataque y mediocampo.
El cuerpo técnico tendrá que manejar con cautela a los futbolistas disponibles para evitar nuevas lesiones. En este tipo de contextos, la carga física y la rotación se vuelven claves para sostener el rendimiento sin seguir sumando bajas. El informe difundido incluye nombres importantes dentro de la rotación y titulares habituales, lo que obliga a replantear variantes en un calendario que no da respiro.
Lesiones con distintos grados de gravedad
El detalle del parte médico de Boca refleja un abanico de dolencias con diferentes tiempos estimados de recuperación. Mientras que la sobrecarga de Palacios y el esguince de Belmonte aparecen como los cuadros más leves, la lesión grado II de Giménez y la discopatía de Bareiro encendieron una señal de alerta.
La ausencia de delanteros y mediocampistas obliga a buscar alternativas dentro del plantel o incluso a acelerar decisiones en el mercado de pases. La preocupación está instalada en el mundo Xeneize, justo cuando el equipo busca consolidarse futbolísticamente y necesita estabilidad para afrontar los próximos compromisos.
Mientras tanto, la evolución de cada futbolista será seguida día a día, con la expectativa de recuperar piezas importantes lo antes posible.
