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«Decisión final»: Boca confirmó al heredero de Cavani

 

La advertencia del volante español contrasta con la decisión del club de darle el histórico dorsal al juvenil.

 
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(BUENOS AIRES).- “No le daría la 10 a Tomás Aranda para protegerlo. No hay que cargarlo de presión. Creo que le va a hacer más mal que bien. Sería, como dicen aquí, ‘al pedo’”, disparó Ander Herrera, a horas de anunciarse su desvinculación de Boca. La advertencia del volante español contrasta con el panorama que ya se respira en la Ribera: el juvenil Tomás Aranda es el principal candidato a heredar la camiseta número 10 que dejó vacante Edinson Cavani.

El periodista Claudio Civiello aseguró que hay un "99%" de certeza de que el histórico dorsal quedará en manos del pibe surgido de las inferiores. Para el cuerpo técnico que encabeza Rodolfo Arruabarrena, la decisión está tomada y solo resta que se haga oficial, muy probablemente antes del arranque de la competencia formal del segundo semestre.

Aranda se consolidó como la gran aparición del primer semestre de 2026 y ya es una pieza fija en el once titular del Vasco. Su desequilibrio, la lectura de juego y la capacidad para encarar desde la mitad de la cancha lo convirtieron en el intérprete ideal para un dorsal que en su momento vistieron Juan Román Riquelme y Carlos Tévez, entre otros ídolos de Boca.

Herrera, con pasado en el mediocampo xeneize, fundamentó su desacuerdo con la idea de cargar al juvenil con semejante mochila simbólica. "No hay que cargarlo de presión. Creo que le va a hacer más mal que bien", insistió el español, convencido de que protegerlo sin el peso de la 10 puede ser más beneficioso en esta etapa de su crecimiento.

Más allá del debate por el número, Arruabarrena ya tiene definido cómo va a potenciar a su joya dentro del campo. Civiello detalló que el objetivo del DT es que Aranda "oficie de enganche, pero partiendo desde la mitad de la cancha". La idea es que reciba con la cancha de frente para explotar su capacidad de gambeta y surtir de asistencias a los delanteros, sin relegarlo a un costado o al puesto de punta.

Mientras la dirigencia de Boca ultima los detalles para la confirmación oficial, el plantel ya trabaja con la certeza de que la 10 cambiará de dueño. La apuesta del club es que el pibe cargue con el peso de la historia sin que le pese el cuerpo, en un semestre en el que afrontará la competencia local y la participación en la Copa Sudamericana 2026.

La irrupción de Aranda como candidato excluyente cierra una búsqueda que no necesitó refuerzos externos. El juvenil se ganó el lugar con rendimientos altos en el primer semestre y el aval incondicional de un cuerpo técnico que ya lo imagina como el nuevo enganche clásico del equipo de la Ribera.