(BUENOS AIRES).- Boca encendió una nueva alarma. La derrota por 3-0 ante Deportivo Riestra en Bajo Flores dejó una secuela física: el arquero Álvaro Montero finalizó el partido con molestias y su presencia el jueves ante O’Higgins en Chile, por la competencia internacional, es una incógnita.
El colombiano será sometido a estudios en las próximas horas para determinar la gravedad de la dolencia y definir si puede viajar. La noticia profundiza una jornada negra para el equipo de Rodolfo Arruabarrena, que ya había recibido fuertes cuestionamientos por el rendimiento colectivo.
Montero quedó señalado en los tres goles del primer tiempo. La fragilidad defensiva del Xeneize quedó expuesta, aunque el momento más crítico llegó en el tercer tanto: Alexander Díaz recorrió una gran distancia con la pelota y definió por encima del arquero con una precisión notable, en una jugada que terminó de profundizar los cuestionamientos sobre la actuación del colombiano.
Más allá de los errores individuales, el cuerpo técnico entiende que el problema fue colectivo. Boca no logró contener a Riestra en las transiciones, perdió duelos importantes y mostró una fragilidad defensiva que terminó siendo determinante para explicar una derrota inesperada.
La molestia física de Montero transformó un problema futbolístico en una urgencia médica. El arquero será evaluado para saber si llega al encuentro internacional, una cita para la que el plantel necesita recuperar la confianza de inmediato. El escenario no es sencillo para Arruabarrena: la caída ante Riestra golpeó desde lo futbolístico y anímico, pero el calendario obliga a una reacción inmediata.
El jueves, el equipo visitará a O’Higgins por la competencia internacional. El entrenador deberá definir si mantiene a Montero en el arco en caso de estar disponible o si analiza alternativas ante una eventual ausencia. La situación del colombiano se suma a una semana cargada de dudas, en la que Boca necesita recuperar seguridad defensiva y mejorar su funcionamiento tras una noche que encendió todas las alarmas.
La caída en el Bajo Flores abrió múltiples frentes de preocupación. Las fuertes críticas por el rendimiento colectivo conviven ahora con la incertidumbre sobre el estado físico de Montero, cuya evolución marcará el pulso de una semana en la que el Xeneize necesita pasar rápido de página para no comprometer su andar en el plano internacional.
