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Boca sufre pero gana en penales y clasifica en la Sudamericana «No jugó bien»

 

El Xeneize perdió por 1-0 en los 90 minutos y lo definió Montero en la tanda de penales.

 
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(BUENOS AIRES).- Boca Juniors avanzó a los octavos de final de la Copa Sudamericana con mucho más sufrimiento del que esperaba. El equipo de Rodolfo Arruabarrena cayó 1-0 ante O’Higgins en los 90 minutos reglamentarios, pero terminó llevándose la clasificación tras imponerse por 4-3 en una ajustada definición por penales.

El único gol del partido nació de un error en la salida. Nicolás Figal tuvo una equivocación que fue aprovechada por González para marcar el 1-0 a favor del conjunto chileno. A partir de ahí, al Xeneize le costó muchísimo generar peligro y recién en el cierre del encuentro consiguió inquietar al arquero Carabalí.

La falta de profundidad fue la nota dominante en un equipo que mostró escasa respuesta colectiva y que sufrió cada vez que el rival logró acelerar. Sin embargo, hubo dos rendimientos individuales que se destacaron dentro de un panorama opaco: Lautaro Aranda respondió con personalidad en la defensa y Flores, que había ingresado por Sebastián Villa, le dio más dinámica al ataque en el último tramo del partido.

Con la serie igualada en el marcador global, la tranquilidad llegó desde los doce pasos. En la tanda, convirtieron Leandro Paredes, Miguel Merentiel, el propio Nicolás Figal y Lautaro Blanco, mientras que Aranda desperdició la chance de liquidar la historia antes de tiempo al intentar una picada que terminó siendo contenida.

La figura excluyente para el pase a octavos fue el arquero Montero. Cuando el equipo más lo necesitaba, el guardameta respondió y atajó uno de los disparos rivales, una intervención que resultó decisiva para sellar el 4-3 definitivo y desatar el alivio en el banco visitante.

Llamó la atención la postura de Rodolfo Arruabarrena durante el desarrollo del encuentro. El entrenador realizó apenas una modificación en los 90 minutos, justamente el ingreso de Flores por Villa, una decisión que fue interpretada como un mensaje de confianza hacia la base del plantel, aunque también reflejó la escasa respuesta que encontró desde el banco de suplentes en un partido que pedía variantes para cambiar la dinámica.

Con la clasificación en el bolsillo, Boca cumplió con la obligación de avanzar de ronda pero dejó varias señales de alerta de cara a lo que viene. El equipo deberá elevar considerablemente su nivel si pretende pelear por el título continental, especialmente en el funcionamiento colectivo y en la solidez defensiva. El próximo escollo será Recoleta en los octavos de final, una serie en la que el Xeneize buscará mostrar una versión mucho más convincente para seguir soñando con la Copa Sudamericana.