(BUENOS AIRES).- Boca Juniors avanzó con sufrimiento a los octavos de final de la Copa Sudamericana 2026. Cayó por 1-0 ante O’Higgins en Chile, igualó la serie y se impuso 4-3 en la definición por penales para sellar la clasificación.
El equipo de Rodolfo Arruabarrena mostró una versión irregular durante gran parte del encuentro. O’Higgins salió decidido a buscar el descuento y, con el respaldo de su público, impuso una intensidad que incomodó a Boca. El Xeneize nunca logró controlar el desarrollo y sufrió en varios pasajes del partido.
En la definición desde los doce pasos apareció la personalidad del plantel. Boca fue más efectivo en los remates decisivos y se quedó con la victoria por 4-3, un desenlace que desató el festejo de los futbolistas en el campo de juego.
El Xeneize había llegado a Chile con la intención de administrar la ventaja que consiguió en el partido de ida. Sin embargo, tuvo dificultades para generar situaciones claras de gol y terminó dependiendo de algunas intervenciones importantes de su arquero para mantenerse con vida en la serie.
El rendimiento volvió a exponer falencias que el equipo arrastra desde hace varias semanas. Alternó buenos momentos con largos pasajes de imprecisiones y mostró falta de contundencia ofensiva. El cuerpo técnico sabe que la actuación frente a O’Higgins dejó varios aspectos para corregir, especialmente en la generación de juego y la contundencia ofensiva.
Octavos de final a la vista
Instalado en los octavos de final, Boca enfrentará un nivel de exigencia mayor. Arruabarrena tendrá algunos días para trabajar con mayor tranquilidad y ajustar la generación de juego antes de los próximos compromisos, con el objetivo de mostrar una imagen más sólida en la siguiente fase del torneo.
La clasificación, más allá del sufrimiento, representa un impulso para un plantel que venía de recibir cuestionamientos tras sus últimas actuaciones. El Xeneize mantiene intacta la ilusión de pelear por un nuevo título internacional en la Copa Sudamericana 2026.
