(BUENOS AIRES).- El Boca se encuentra en estado de alerta tras conocerse el interés del Aston Villa de Inglaterra por Tomás Aranda, una de las joyas del equipo que dirige Rodolfo Arruabarrena. La posible partida del mediocampista obligó a Juan Román Riquelme a tomar decisiones inmediatas para blindar al juvenil, que ya disputó más de 20 partidos oficiales con la camiseta xeneize.
Aranda se metió en la consideración del cuerpo técnico en el último semestre y se convirtió en una pieza importante dentro del esquema de Arruabarrena. Tanto el entrenador como Riquelme lo consideran clave para el presente y el futuro del club, por lo que un avance de la Premier League inglesa cayó como un balde de agua fría en la planificación futbolística.
El seguimiento del Aston Villa no es el único. Desde Italia, Inter, Fiorentina y Bologna también monitorean de cerca la evolución del volante, cuyo rendimiento despertó la atención de varios mercados europeos. Hasta el momento no existe una oferta formal, pero en Boca admiten que el interés es real y concreto.
El contrato de Aranda, vigente hasta 2029, le otorga al club una posición de fuerza para negociar. Sin embargo, Riquelme enfrenta un dilema: resistir la seducción económica y deportiva que ejerce Europa o aceptar un ingreso fuerte que alivie las cuentas. La decisión no es sencilla y ya se discute puertas adentro.
El impacto en el equipo y la apuesta por los juveniles
Para Arruabarrena, perder al jugador en esta instancia complicaría los planes de un semestre cargado de competencias. El técnico empezó a darle rodaje y a construir parte de su idea de juego con él dentro del once inicial, por lo que su salida forzaría un replanteo táctico en plena búsqueda de regularidad. El propio Aranda fue ganando terreno con participaciones que trascendieron las fronteras y encendieron las alarmas en el fútbol del Viejo Continente.
El contexto agrava la preocupación: Boca viene apostando fuerte a sus divisiones inferiores y desprenderse de una de las promesas más consolidadas sería un golpe duro para el proyecto de reconstrucción. La irrupción del mediocampista no pasó desapercibida para los ojeadores europeos, que siguen su evolución fecha a fecha. La dirigencia sabe que debe defender el plantel tanto como reforzarlo, y el caso Aranda se convirtió en una prioridad dentro de la planificación del mercado.
Lo que viene
Por ahora la novela no pasó de sondeos, pero en el club ya se preparan para un mercado de pases movido. Mientras Riquelme busca incorporar, también deberá resistir los cantos de sirena del fútbol europeo para retener a Aranda. El contrato largo del jugador le da aire a Boca, pero el poderío económico de la Premier y la Serie A amenaza con poner a prueba la firmeza de la postura xeneize en las próximas semanas.
