(BUENOS AIRES).- Después de la negativa de San Lorenzo por el zaguero Romaña, Boca Juniors ya se movió por un central de la selección de Paraguay: Gustavo Gómez. La dirigencia xeneize inició contactos informales con el entorno del defensor antes y durante el Mundial 2026, con la intención de sumar un marcador de jerarquía internacional.
"El zaguero paraguayo, referente absoluto en Palmeiras, es considerado una pieza clave e inamovible dentro del equipo brasileño", señala el panorama que enfrenta Boca. La postura del Verdão es clara: "el jugador no está en venta", lo que vuelve la operación extremadamente compleja desde el arranque.
A pesar del escenario adverso, en Boca no descartan intentarlo. La dirigencia entiende que, aunque las chances sean mínimas, "este tipo de gestiones pueden abrir pequeñas ventanas" en un mercado donde las condiciones cambian rápido. Por eso mantienen el contacto con el entorno del zaguero paraguayo.
La firmeza de Palmeiras
Palmeiras no se mueve de su posición. El defensor es capitán, líder y un símbolo del plantel paulista. Cualquier avance real dependería de un cambio drástico en la postura brasileña o de una oferta extraordinaria que, por ahora, no aparece en el horizonte.
"El interés por Gustavo Gómez responde a una necesidad concreta del plantel: sumar un marcador central con experiencia, liderazgo y presencia en partidos de alto nivel", indicaron desde el club. El seguimiento de Gómez está a cargo del Consejo de Fútbol y del cuerpo técnico encabezado por Rodolfo Arruabarrena.
El paraguayo encaja en ese perfil. Con pasado en la selección guaraní y años de protagonismo en el fútbol brasileño, su nombre se instaló en la mesa chica de Boca apenas se enfrió la negociación por Romaña. La búsqueda de jerarquía es una prioridad para el club de la Ribera y Gómez reúne todas las características que busca el cuerpo técnico.
Por lo pronto, el primer paso ya está dado. "La intención del club es clara: explorar la posibilidad de sumar un defensor de jerarquía internacional", explicaron desde la dirigencia xeneize. Boca dejó plantada su intención y ahora espera que algún movimiento externo modifique un escenario que, hoy, se presenta prácticamente cerrado. Cualquier avance real dependería de un cambio drástico en la posición de Palmeiras o de una oferta extraordinaria.
