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“Zeballos dejó de ser prioridad” en Boca: la tajante decisión de Arruabarrena que dio debate en redes

 

Sin espacio en el once de Arruabarrena, el delantero busca club antes de que venza su contrato

 
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(BUENOS AIRES).- “Zeballos dejó de ser prioridad” es la frase que repiten en Boca tras la decisión de Rodolfo Arruabarrena de relegar al delantero en plena pretemporada. El club ya busca una salida en el mercado de pases para un jugador que no renovó su vínculo y que, según manifestó el propio futbolista, tiene intención de emigrar.

El cuerpo técnico tomó una postura firme y apartó a Exequiel Zeballos de algunos trabajos futbolísticos. La medida se adoptó apenas el changuito comunicó su deseo de irse, combinada con la falta de acuerdo para extender el contrato. Arruabarrena ya no lo contempla como una variable fija y su lugar en la estructura del plantel retrocedió varios escalones.

Apenas semanas atrás, Zeballos era parte del recambio habitual. Ahora, tras quedar relegado, su participación en los próximos amistosos y en el arranque de la competencia oficial está seriamente en duda. La postura del entrenador dejó en claro que ningún futbolista corre con ventaja si su cabeza está afuera.

El club maneja un criterio firme: prefiere venderlo ahora antes que exponerse a una salida sin ingresos cuando el contrato ingrese en su tramo crítico. Por eso la dirigencia ya trabaja en encontrarle una ubicación dentro de este mismo mercado. Boca intenta que la presión que ejerce sobre el jugador se traduzca en una definición rápida, sin arrastrar la novela todo el verano.

Zeballos acumuló más de 140 partidos oficiales con la camiseta de Boca y supo ser una de las promesas más cuidadas de los últimos años. Goles, asistencias y desequilibrio lo habían puesto en un lugar diferencial. Esa realidad choca con el presente: sin renovación, sin la confianza del técnico y con la intención de emigrar sobre la mesa, el ciclo parece encaminarse al cierre.

La decisión ahora está del lado del jugador. Le toca elegir entre firmar una renovación que lo devuelva a la consideración, aceptar el portazo y buscar un club que pague su pase, o arriesgarse a quedar al margen de la actividad oficial mientras se resuelve su futuro. Con cada entrenamiento que afronta desde afuera, la presión sube un escalón.

La pretemporada avanza y Boca no espera. La dirigencia necesita que Zeballos tome una definición antes de que su contrato entre en una etapa crítica que le permita negociar libremente con otros clubes. Sin espacio en el once de Arruabarrena y con el deseo de emigrar ya expresado, el margen para seguir pateando el tablero se achica rápido.