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Boca evitó el papelón: clasificó a octavos tras vencer por penales a O’Higgins

 

El equipo de Arruabarrena no pudo con el conjunto chileno en los 90 minutos, pero la puntería desde los doce pasos lo metió en la próxima ronda.

 
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(BUENOS AIRES).- "Cuando te caes, te tenés que levantar rápido. Nosotros en cuatro días tenemos la definición de la Sudamericana", había dicho Rodolfo Arruabarrena tras la papelonesca caída ante Deportivo Riestra. Y Boca le hizo caso a medias: se levantó del golpe, pero recién desde los doce pasos. En el estadio El Teniente de Rancagua, el Xeneize cayó 1 a 0 ante O’Higgins en los 90 minutos, igualó la serie 1 a 1 y se impuso 4 a 3 en los penales para meterse en los octavos de final de la Copa Sudamericana.

El equipo chileno fue ampliamente superior durante casi todo el partido y arrinconó a Boca contra su propia área. La ventaja mínima obtenida en la Bombonera se fue diluyendo con el correr de los minutos, hasta que a los 72' Francisco González aprovechó un grosero error de Nicolás Figal: el defensor despejó mal un lateral, la pelota le quedó servida al delantero local y con un puntinazo seco venció a Álvaro Montero para igualar el global.

Con la eliminación al borde del abismo, Boca reaccionó en el final. Tomás Aranda, el único que se animó a encarar durante toda la noche, forzó dos tapadas excepcionales del arquero Omar Carabalí. También fue clave el ingreso del juvenil Leonel Flores, quien reemplazó a un apático Sebastián Villa y estrelló un derechazo en el travesaño. El conjunto de Arruabarrena tuvo el triunfo en los pies de Ayrton Costa, pero su cabezazo en el área chica se fue desviado sobre la hora.

En la definición por penales, Montero se reivindicó de sus flojas actuaciones anteriores al atajarle el remate a Luis Pavez. Cuando Boca tenía el primer match point, Aranda quiso emular un panenka y se la regaló al arquero, lo que estiró la agonía. La incertidumbre se cortó con el quinto penal: Lautaro Blanco remató con la izquierda, bien al palo derecho de Carabalí, y selló la clasificación.

El pase a octavos de final le permite a Boca esquivar una crisis institucional de proporciones. En la próxima instancia enfrentará a Deportivo Recoleta de Paraguay, equipo que ganó el Grupo D por encima de Santos y San Lorenzo. La ida está programada entre el 11 y el 13 de agosto, y la vuelta entre el 18 y el 20 del mismo mes.

El triunfo llega apenas unos días después del cachetazo 3 a 0 contra Riestra en el debut del Torneo Clausura. Aquella noche, el propio Arruabarrena había definido el ánimo del plantel con un “el vestuario es un cementerio”. Para seguir saliendo del pozo, Boca visitará este domingo a Newell’s en Rosario desde las 17:00, con la obligación de mostrar una imagen futbolística muy distinta.

Pese a la clasificación, no hubo festejo desmedido ni declaraciones altisonantes. Los jugadores se fueron del estadio sin hablar con la prensa y, según dejaron trascender, prefirieron pagar la multa económica antes que exponerse a los micrófonos. Boca evitó un balazo al corazón de su semestre, pero jugó para quedar eliminado, y esa tibieza colectiva es la señal de alarma más ruidosa para lo que viene.