(BUENOS AIRES).- “Pasó Boca, pero que no pase más”, disparó Lucas Beltramo en TyC Sports tras la clasificación de Boca a los octavos de final de la Copa Sudamericana. El equipo de Rodolfo Arruabarrena sufrió más de la cuenta ante O’Higgins y avanzó desde los penales, una imagen que encendió las alarmas en el Mundo Xeneize.
Beltramo fue directo en su columna: la clasificación no puede maquillar la preocupación que dejó el rendimiento. El periodista señaló que el problema no es solo ganar o perder, sino la manera en que Boca afronta los partidos importantes. Para él, el Xeneize necesita cambiar la imagen si pretende competir hasta el final en los torneos que importan.
La autocrítica también llegó desde el plantel. Leandro Paredes reconoció que el equipo debe “levantar el nivel” para estar a la altura de la camiseta, mientras que Rodolfo Arruabarrena fue autocrítico y marcó que Boca tiene que ser un equipo más corto, mejorar la presión y recuperar la confianza que mostró en los primeros partidos del ciclo.
La clasificación no tapó las dudas
El pase a la siguiente fase dejó una sensación agridulce. Boca tuvo momentos de buen juego, pero volvió a mostrar problemas para sostener la intensidad, presionar de manera efectiva y controlar el partido cuando el contexto se lo exigió. La definición por penales fue un alivio inmediato, pero también una señal de alerta para las instancias que vienen.
Entre las situaciones individuales, el penal fallado por Tomás Aranda tras picar su remate fue uno de los momentos más comentados. Leandro Paredes salió a respaldar al juvenil y destacó que esas jugadas forman parte del aprendizaje. En la vereda de enfrente, el rendimiento de Sebastián Villa quedó bajo análisis y la afición pidió más oportunidades para los chicos del club.
La aparición de juveniles como Leonel Flores generó pedidos de mayor protagonismo. El hincha de Boca reclama que los pibes tengan más rodaje, sobre todo cuando los experimentados no responden en los encuentros decisivos.
Lucas Beltramo hizo foco en que el problema no pasa solamente por ganar o perder, sino por la manera en la que Boca afronta los partidos importantes. Para un club con la exigencia del Xeneize, avanzar sufriendo puede ser un alivio momentáneo, pero también una señal de alerta. La idea del cuerpo técnico es que el equipo no dependa solamente de individualidades o de momentos puntuales para resolver los encuentros.
Boca sigue en carrera en la Copa Sudamericana y cumplió el objetivo de avanzar, pero el mensaje que dejó la serie ante O’Higgins es contundente: el equipo debe evolucionar. Los rivales serán cada vez más exigentes y el margen de error, mucho menor.
