(BUENOS AIRES).- "No lo supo ganar en los 90 minutos", analizó el periodista Rodolfo Cingolani tras la clasificación de Boca en Rancagua, que recién llegó en la definición por penales después de un partido cargado de tensión y dudas futbolísticas.
El Xeneize no logró imponer su juego durante el tiempo reglamentario y dejó una imagen irregular que Cingolani remarcó sin atenuantes. Según su mirada, el equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena mostró dificultades para generar peligro y cerrar la eliminatoria antes de la instancia decisiva, aunque el objetivo de avanzar se cumplió.
Dentro de una noche complicada, el periodista ubicó a Nicolás Figal como el protagonista negativo por fallar su remate en la tanda, mientras que Aranda y Flores fueron los jugadores más destacados por sus intervenciones y rendimiento en los noventa minutos.
La actuación del conjunto de la Ribera estuvo marcada por la irregularidad y la falta de confianza. Durante gran parte del encuentro, Boca no logró mostrar una versión sólida y volvieron a quedar expuestos problemas que ya se habían visto en presentaciones anteriores. La clasificación terminó siendo lo más importante en una jornada donde el rendimiento quedó en segundo plano.
Arruabarrena tendrá por delante la tarea de ordenar al equipo, ajustar los detalles defensivos y mejorar la producción ofensiva. Cingolani subrayó que el respaldo al entrenador será clave para que pueda implementar sus ideas y corregir los errores que quedaron al descubierto en Chile.
La victoria desde los doce pasos le permitió a Boca evitar una eliminación temprana y ganar algo de tranquilidad en un arranque de ciclo donde la paciencia y la exigencia conviven a diario. El plantel, que cuenta con grandes nombres, necesita encontrar una identidad clara dentro de la cancha para competir al máximo nivel.
Sin embargo, el alivio del resultado no esconde la obligación de encontrar respuestas futbolísticas rápido. La falta de confianza aparece como uno de los puntos principales a corregir, y el cuerpo técnico ya trabaja para que el equipo recupere la seguridad que mostró en otros tramos de la temporada.
El principal desafío pasa por recuperar esa confianza perdida y transformar la clasificación en un punto de partida para un Boca más competitivo. La llave ganada le da tiempo de trabajo al Vasco, pero también le aumenta la responsabilidad de cara a los próximos compromisos. Por lo pronto, el Xeneize sigue en carrera y consiguió el objetivo principal de la jornada, aunque con la certeza de que todavía queda mucho trabajo por hacer para construir un equipo más confiable.
