(BUENOS AIRES).- “No hicimos daño. No tuvimos ese ímpetu para buscar un gol, preocupa, es un palo importante, duro, un baño de realidad”, reconoció Rodolfo Arruabarrena después de que Boca cayera 3-0 ante Riestra en el arranque del Torneo Clausura 2026. La goleada en el Bajo Flores encendió una alarma compartida entre el cuerpo técnico y la dirigencia xeneize.
El periodista Leandro Aguilera reveló en TyC Sports que tanto Arruabarrena como Juan Román Riquelme observaron una falla puntual en el funcionamiento de Boca: cierta “ingenuidad” a la hora de atacar. “Notan que hay cierta ‘ingenuidad’ a la hora de la ofensiva y repercute en la generación de peligro”, señaló Aguilera sobre la lectura puertas adentro del club.
El diagnóstico es unánime dentro de Boca. La dirigencia coincide con la postura del entrenador y de su equipo de trabajo, y respalda la necesidad de una corrección inmediata. El mal trago en cancha de Riestra dejó al plantel xeneize sin margen para demoras. En Boca entienden que la falta de peso ofensivo no fue un accidente aislado, sino un síntoma que venían arrastrando y que se volvió inocultable el día del debut.
La derrota expuso la falta de respuestas ante un rival que se plantó con orden y desnudó los problemas de Boca en los metros finales. El equipo nunca encontró la vuelta ante el planteo de Riestra y se fue del Bajo Flores sin haber generado situaciones de peligro reales. Ese déficit, subrayado por la propia gente del fútbol en las horas posteriores, es lo que encendió el foco de urgencia en el predio de Ezeiza.
La autocrítica del Vasco
El único que puso la cara tras la derrota de Boca fue Arruabarrena. En la conferencia de prensa, el técnico fue muy autocrítico con el rendimiento colectivo. “El responsable de esta derrota soy yo. Hay que seguir insistiendo en algunas cosas, mejorar en muchas, este club cuando te caés te tenés que levantar lo antes posible”, sostuvo.
El Vasco no buscó atenuantes. Su mensaje puertas adentro fue igual de directo: Boca debe abandonar la inocencia ofensiva cuanto antes. De cara al próximo compromiso ante O’Higgins en Chile, el entrenador buscará que esa falta de peso en ataque no se repita. En el mediano plazo, la idea es que el equipo deje de ser inofensivo en zona de definición y vuelva a construir volumen de juego de riesgo.
Para la revancha, Arruabarrena empieza a ensayar variantes en Boca. Con el regreso de Leandro Paredes al mediocampo, una de las posibilidades es que Santiago Ascacibar lo acompañe junto con Delgado, mientras que Aranda actuaría como enlace para dejar a Villa y Merentiel como doble punta. Leonel Flores sería quien dejaría su lugar en la mitad de la cancha.
El plantel de Boca ya se entrenó el lunes con el foco puesto en cortar la racha adversa y llegar con otra imagen al duelo en territorio chileno. La premisa es clara: agachar la cabeza, corregir la fragilidad ofensiva y levantarse rápido, como el propio DT exigió en público apenas consumada la caída.
