(BUENOS AIRES).- “El vestuario es un cementerio”, confesó el Vasco Arruabarrena para definir el estado anímico de Boca tras la categórica derrota por 3 a 0 frente a Deportivo Riestra en el debut del Torneo Clausura 2026.
El director técnico no buscó excusas y asumió el costo del papelón en el Guillermo Laza. “El primer responsable soy yo, el responsable de esta derrota soy yo”, afirmó. A la vez, explicó la decisión de realizar siete cambios respecto del equipo que venía de jugar por la Copa Sudamericana: “Son dos días y medio, no tenemos ni tres días de recuperación. Como siempre dije, fui claro con los jugadores: el que los pone soy yo. Hay una derrota, pero también tengo que pensar en lo físico. Terminamos el 23 a la noche y no llegaron a las 72 horas de descanso”.
Lejos de apuntar solo al desgaste físico, el Vasco Arruabarrena fue autocrítico con el funcionamiento. “Fallamos en el primer tiempo. Nos llegaron tres veces y nos hicieron tres goles. En la parte ofensiva no hicimos daño, no tuvimos ese ímpetu para buscar el gol. Es un palo importante y duro, es un baño de realidad”, analizó. También descartó que la derrota se explique por la falta de un centrodelantero: “Estamos con el presidente buscando un 9 por el tema de Bareiro, veremos qué sucede con Adam. Pero no es sólo esta derrota por un 9. Hemos fallado en otras cuestiones que no tienen que ver con tener o no un delantero”.
La noche había empezado torcida y se quebró definitivamente en la primera parte. Braian Sánchez abrió el marcador a los 6 minutos con un cabezazo, Antony Alonso estiró la diferencia a los 22 tras otra pelota detenida y Alexander Díaz puso cifras definitivas a los 37, con una corrida desde campo propio y una definición sutil por encima del arquero Álvaro Montero. El Vasco Arruabarrena admitió que en la parte ofensiva el equipo no hizo daño y que le faltó ímpetu para ir a buscar el gol.
Con el vestuario convertido en un velorio, al técnico le preocupó más la reacción anímica que la goleada en sí. “Me preocupa que no sepamos levantarnos de esta derrota. Sería una estupidez que nos haga más daño del que ya nos hizo. Somos Boca”, planteó. De inmediato, intentó cambiar el foco y bajar la espuma: “El fútbol argentino te pega un mazazo y te devuelve a la realidad. Hay que ser cautelosos, ver las victorias y las derrotas en su justa medida”.
El Vasco Arruabarrena también puso la lupa sobre la fragilidad defensiva del equipo en el primer tiempo. “Nos llegaron tres veces y nos hicieron tres goles”, repitió, y subrayó que en el complemento, pese a tener más la pelota, no inquietaron al rival. “Eso es lo que más me preocupa”, dijo sobre la falta de reacción ofensiva. Sin embargo, el mensaje final apuntó a la autocrítica colectiva: “Hay que agachar la cabeza y trabajar”.
La mala noticia no admite demasiado tiempo de luto. El próximo jueves a las 21:30, Boca visitará a O’Higgins en Chile por la vuelta de los 16avos de final de la Copa Sudamericana. El Vasco Arruabarrena ya se enfocó en ese objetivo: “No hay tiempo para lamentos, sí para corregir y que no se repitan los errores”, cerró.
