(BUENOS AIRES).- Boca decidió poner un freno en el mercado de pases 2026 tras cerrar tres incorporaciones a pedido de Rodolfo Arruabarrena. La dirigencia que encabeza Juan Román Riquelme considera cubiertos los puestos prioritarios, aunque no descarta movimientos puntuales si se activan condiciones muy concretas en las próximas semanas.
Los nombres que ya se sumaron son el arquero Álvero Montero, el lateral derecho Leandro Lozano y el extremo Sebastián Villa. Los tres llegaron para ser titulares en las posiciones que el entrenador había señalado como urgentes: un guardavallas, un marcador de punta por la derecha y un atacante externo.
Con esos refuerzos asegurados, la postura de la directiva es tomarse una pausa. Riquelme entiende que ya se reforzó lo que Arruabarrena consideraba indispensable y, salvo que el escenario cambie, no habrá nuevas llegadas antes del cierre del libro de pases.
La gran incógnita pasa por la delantera. La posible búsqueda de un nueve queda atada a la evolución de Adam Bareiro en el segundo semestre. Si el paraguayo se recupera rápido de su lesión y muestra un buen nivel, no se saldrá al mercado por un centroatacante. En cambio, si su vuelta se demora, la dirigencia irá a buscar un delantero de área.
Bareiro arrastra una inactividad que encendió las alarmas en el cuerpo técnico. Su última aparición con continuidad fue en el primer tramo del año, y desde entonces no pudo sostener una racha de partidos completos. La evaluación médica de estas semanas definirá si está en condiciones de ser el referente de ataque que pretende Arruabarrena o si Boca necesita movimiento externo.
Además, otra incorporación solo se activará si algún titular deja el club. En ese caso, el Xeneize saldría a cubrir la baja con un reemplazante. La premisa es clara: no habrá refuerzos extra si no se produce antes una venta significativa. La dirigencia no quiere inflar el plantel sin necesidad y prefiere esperar definiciones del mercado europeo, que suele acelerar ofertas sobre el cierre de su propia ventana.
El cierre del mercado y la ventaja reglamentaria que favorece a Boca
El libro de pases de la AFA para los clubes de Primera División cerrará el martes 21 de julio a las 18 horas. Sin embargo, el Xeneize no corre contra el reloj porque el reglamento contempla una excepción que puede estirar su plazo de acción.
Si entre el 21 de julio y el 2 de septiembre Boca vende o cede a un futbolista al exterior, obtiene un cupo extra para incorporar. Esa cláusula le da margen a Riquelme para esperar sin apuro: si en ese lapso se demora la recuperación de Bareiro o aparece una oferta que saque a un titular del plantel, el club podrá usar esa vía para sumar un cuarto refuerzo sin necesidad de apresurarse ahora.
Los tres que ya firmaron se entrenan a la par del grupo desde esta semana y Arruabarrena planea darles minutos en la próxima fecha del torneo para que lleguen con ritmo a los octavos de final de la Copa Argentina.
