BOCA JUNIORS

«Chicle» Aranda: la costumbre que descubrió Scaloni y el pibe mantiene en Boca

 

El juvenil de Boca mantiene el ritual que Lionel Scaloni detectó en la Selección.

 
Tomás Aranda
Tomás Aranda

(BUENOS AIRES).- “Chicle”, lo bautizó Lionel Scaloni a Tomás Aranda, el juvenil de Boca que juega siempre con una goma de mascar entre los dientes. La costumbre sobrevivió al paso por la Selección Argentina y se mantiene intacta ahora que el pibe carga con la camiseta número 10 xeneize.

Scaloni no solo vio condiciones para llevarlo a la gira previa al Mundial y hacerlo debutar con la celeste y blanca. También le sacó la ficha a esa manía que lo acompaña en cada cancha. “Chicle”, así lo bautizó el entrenador al chico de Boca, en alusión a que siempre juega con la goma de mascar entre sus dientes, tal vez señal de cómo canaliza los nervios.

En su primera aparición pública después de aquella experiencia con la Selección, Tomás Aranda volvió a salir a la cancha con el chicle entre los dientes. Ni el ruido del regreso ni el cambio de contexto le hicieron soltar el vicio que ya es una marca registrada. El chicle no lo abandonó, ni aun con la responsabilidad que le dio el Vasco Arruabarrena.

La 10 pegada

Arruabarrena le dio una responsabilidad concreta a Tomás Aranda en el partido de Copa Argentina frente a Sarmiento: lo puso como principal generador de juego y le entregó la camiseta número 10 de Boca. El gesto del técnico marcó una apuesta fuerte por el pibe como conductor del equipo desde ese mismo encuentro.

Ni siquiera el peso de la diez hizo que Aranda abandonara el chicle. Al contrario, salió a jugar con la goma tan pegada como la pelota al botín izquierdo, fiel a la costumbre que la Scaloneta supo identificar apenas lo tuvo cerca. La imagen del pibe masticando en pleno partido ya forma parte de su identidad dentro de la cancha.

Para el cuerpo técnico de la Selección, mascar chicle es la vía que el chico encontró para dominar los nervios en la cancha. Y Tomás Aranda demostró que no piensa renunciar a ese ritual, lo mismo en un amistoso de la Mayor que en su estreno como diez boquense. La decisión de Arruabarrena de ponerlo como generador de juego y darle la 10 confirma que el pibe dejó de ser una promesa para convertirse en pieza central del nuevo Boca.

Con el chicle entre los dientes y la diez en la espalda, Tomás Aranda arranca un ciclo en el que busca consolidarse como el nuevo conductor de Boca. El apodo que le puso Scaloni ya es historia, y en el fútbol del pibe es mucho más que una anécdota.