(BUENOS AIRES).- "A Aranda lo obligamos a tener dos o tres días libres, me demuestra tener carácter, es un jugador que genera fútbol, quiero que la gente que lo rodea lo cuide porque se le van a acercar de todos lados, él lo tiene claro y estoy tranquilo", dijo Rodolfo Arruabarrena tras el triunfo de Boca por la Copa Argentina. La frase no fue al pasar: el Vasco acababa de ver a Tomás Aranda estrenar la camiseta número 10 ante Sarmiento de Junín, el dorsal que ningún futbolista pudo llenar desde que Juan Román Riquelme dejó el club.
La decisión de darle la 10 a Tomás Aranda, un pibe surgido de las Inferiores, consolidado en Primera en apenas unos meses y ya convocado por Lionel Scaloni a la Selección Argentina, tiene un fuerte componente simbólico. Desde la salida de Riquelme a mediados de 2014, Boca buscó sin éxito un nuevo dueño para ese número. Pasaron futbolistas de experiencia, figuras internacionales y otro canterano, pero ninguno logró darle continuidad al legado.
Los otros dueños de la 10
El primero en usarla tras la partida de Román fue Luciano Acosta. El enganche recibió la responsabilidad durante el segundo semestre de 2014, cuando todavía daba sus primeros pasos en Primera. Mostró condiciones, aunque nunca terminó de consolidarse y al poco tiempo emigró al fútbol de Estados Unidos. Fue el último pibe de la cantera en asumir esa mochila antes de Tomás Aranda.
Luego llegó Nicolás Lodeiro. El uruguayo asumió el desafío en 2015 y dejó buenos momentos, especialmente en la conquista del campeonato local. Su paso fue breve y no le alcanzó para adueñarse de un número cargado de historia.
El siguiente fue Carlos Tevez. Su caso fue distinto: ya era ídolo consolidado cuando volvió al club y utilizó la 10 durante buena parte de su segundo ciclo. Si bien conquistó títulos y firmó actuaciones importantes, su historia en Boca ya estaba escrita antes de volver a vestir ese dorsal.
Tras la salida del Apache, Eduardo Salvio heredó la camiseta en su último semestre. Las lesiones y su posterior salida al no recibir oferta de renovación le impidieron establecerse como el sucesor definitivo.
Más tarde fue el turno de Óscar Romero. El paraguayo llegó con cartel de conductor futbolístico, pero nunca terminó de afianzarse ni de cumplir las expectativas que genera portar la camiseta más emblemática del club.
El último había sido Edinson Cavani. Recibió la 10 al comenzar su etapa en Boca en 2023, una decisión que rompió la tradición de asociar ese número exclusivamente a un enganche. Su ciclo terminó lejos de lo esperado, condicionado por lesiones e irregularidad, hasta su reciente salida.
Ahora la historia vuelve a empezar con Tomás Aranda, un futbolista nacido en el club y señalado tanto por Riquelme como por Arruabarrena. El juvenil tuvo su estreno con la 10 justamente en la Copa Argentina y contó con un respaldo que pocos antecesores tuvieron. "Es un jugador diferente y muy inteligente, en tres o cuatro meses ha tenido situaciones poco normales para cualquier jugador y lo ha asumido con una entereza espectacular, esperamos que siga por este camino", agregó el DT. Porque más que una camiseta, la 10 de Boca es un legado. Y desde este debut, Aranda empezó a escribir su propio capítulo.
