(BUENOS AIRES).- “No estoy contento, los jugadores no están contentos. Contentos por haber pasado, pero no por la actuación”, fue la descarnada autocrítica de Rodolfo Arruabarrena apenas Boca selló la agónica clasificación a octavos de final de la Copa Sudamericana ante O’Higgins. Sin tiempo para lamentos ni festejos, el plantel de Boca ya dejó atrás Chile y se instaló en Rosario de manera directa para visitar a Newell’s este domingo a las 17, en un partido que el entrenador tomó como una oportunidad para resetear el rumbo en el torneo Clausura.
El equipo del Vasco arrastra un presente incómodo que contrasta con la jerarquía de su nómina. Boca venía de ser goleado 3-0 por Deportivo Riestra en el debut del Clausura y en Rancagua volvió a mostrar una versión preocupante: perdió 1-0 en los noventa minutos con un tanto de Panchito González, un exdelantero de Newell’s, y forzó la definición por penales de la que salió airoso solo para disimular otra actuación flojísima. El propio Arruabarrena lo resumió sin vueltas: “Llevamos un mes y medio, necesitamos más trabajo, necesitamos mejorar mucho”.
Para ahorrar desgaste y ganar tiempo de preparación, la logística de Boca dio un giro: el plantel voló este viernes directo desde Chile hacia tierras santafesinas, sin la escala habitual en Buenos Aires. De esta manera, la delegación quedará concentrada por dos noches en Rosario. Este sábado, el grupo se entrenará en el predio que Rosario Central posee en Arroyo Seco, una muestra más de los recaudos que tomó el cuerpo técnico para afrontar la seguidilla.
El plan original del viernes se complicó por las intensas tormentas que azotan Rancagua desde hace semanas y que obligaron a mover la práctica bajo techo. Los titulares que batallaron ante O’Higgins hicieron regenerativo en el hotel, mientras que los suplentes y los que sumaron pocos minutos se trasladaron al Gran Arena Monticello bajo las órdenes del preparador físico Gustavo Roberti. La buena noticia para Arruabarrena es que el parte médico quedó en blanco: no se registraron lesionados ni jugadores con molestias.
Los cambios que prepara Arruabarrena
Con el cuerpo fresco pero la urgencia de sumar de a tres, el Vasco perfila algunas modificaciones para la visita al Coloso Marcelo Bielsa, aunque descartó de plano una rotación masiva que termine desdibujando aún más al equipo. “O’Higgins ha sido un duro rival, tanto en casa como acá. Ahora pensaremos en Newell’s, en mejorar y en que tenemos que ganar en la liga”, expresó el DT, que planea no más de cuatro variantes respecto del once que viene de quedar en deuda.
Las modificaciones se terminarán de confirmar en la práctica del sábado, pero ya hay un mensaje interno muy claro. El propio entrenador marcó la cancha al exigir autocrítica después del papelón ante Riestra, convencido de que el partido en Rosario es justo el examen que su ciclo necesita para no profundizar la crisis de juego ni las dudas puertas adentro del vestuario de Boca.
El encuentro ante la Lepra, que arranca a las 17 con el arbitraje de Andrés Merlos, asoma entonces como un termómetro bisagra para un Boca que salió airoso en los penales pero sabe que no puede volver a festejar clasificaciones de esa manera. La concentración rosarina le dio al plantel horas extra para aceitar la idea de un once que, sin lesionados a la vista, depende solo de la mano que Arruabarrena decida meter en la alineación titular.
