(BUENOS AIRES).- Mientras Boca sigue moviéndose en el mercado de pases para sumar un delantero, el presidente Juan Román Riquelme recibió el ofrecimiento de un atacante argentino que acaba de desvincularse del Real Betis. Según aseguró el periodista Claudio Civiello, el nombre que desembarcó en la oficina del Xeneize es Ezequiel “Chimy” Ávila.
De inmediato, Riquelme consultó la postura con el entrenador Rodolfo Arruabarrena. El Vasco busca un centrodelantero con potencia aérea y Ávila no responde a ese perfil, por lo que no integra la nómina de los diez nueve que había elegido inicialmente en esta ventana.
Con ese escenario, las prioridades de Boca en el ataque son David Romero, Lucas Passerini y Nicolás Fernández. Los tres aparecen muy por encima del ex Betis en la consideración del cuerpo técnico.
Ávila, de 32 años, realizó las divisiones inferiores en el club de la Ribera, donde fue compañero de Leandro Paredes, aunque nunca llegó a debutar en Primera. Su trayectoria profesional lo llevó después por Tiro Federal, San Lorenzo, Huesca, Osasuna y Espanyol, entre otros destinos.
En su carrera acumula 60 goles en 323 partidos oficiales. Consultado meses atrás sobre un hipotético regreso a Boca, el delantero había contestado: “Yo no puedo decir ‘mañana quiero volver a Boca’, ‘mañana quiero volver a Central’, ‘mañana quiero volver a San Lorenzo’. Yo no puedo decirlo, el destino solamente lo sabrá y cuando sea el momento. Hoy estoy en el Betis y estoy feliz, eso es lo importante”.
La urgencia de la dirigencia por otro referente de área se acentúa con las molestias físicas que arrastra Adam Bareiro. Hasta ahora, el Xeneize concretó las llegadas de Sebastián Villa, Leandro Lozano y Álvaro Montero, pero Arruabarrena sigue exigiendo un nueve de características diferentes.
Mientras tanto, la gestión se concentra en los tres apuntados como prioridad. Si las negociaciones por Romero, Passerini o Fernández no prosperan, la alternativa de Ávila podría volver a ser considerada en la recta final del libro de pases.
