(BUENOS AIRES).- Boca arrancó con el pie derecho en el regreso oficial: superó a Sarmiento de Junín en los 16avos de final de la Copa Argentina y dejó buenas sensaciones en el debut de Rodolfo Arruabarrena al frente del equipo. El encuentro se disputó en el estadio Marcelo Bielsa de Rosario, con el arbitraje de Nazareno Arasa.
El regreso de Arruabarrena generaba mucha expectativa entre los hinchas, después de su primera etapa en el club entre 2014 y 2016. En esta nueva oportunidad, el Vasco apostó por una formación con varios futbolistas que buscan ganarse un lugar y por la inclusión de juveniles que vienen pidiendo protagonismo. El equipo intentó imponer condiciones desde el arranque, con mayor posesión y presencia ofensiva ante un Sarmiento que se plantó bien defensivo.
Los nombres de Tomás Aranda y Leonel Flores volvieron a despertar ilusión en la gente. Los dos juveniles aprovecharon la oportunidad que les dio el entrenador y se mostraron activos en ataque, dentro de un circuito de juego que encontró buenas asociaciones. Ese protagonismo de los pibes fue una de las señales positivas que dejó el debut.
Arruabarrena afrontó el compromiso sin algunas piezas importantes. Leandro Paredes no estuvo disponible por sus compromisos con la Selección Argentina, mientras que Adam Bareiro y otros futbolistas quedaron al margen por distintas situaciones físicas. A pesar de esas ausencias, el equipo no sufrió y mostró una imagen consolidada.
La Copa Argentina es uno de los grandes objetivos del semestre para Boca. Además de otorgar un título, el torneo puede abrir la puerta a la clasificación internacional, por lo que el club lo considera una prioridad. La victoria ante Sarmiento representó un primer paso firme en esa búsqueda.
El cuerpo técnico sabe que todavía queda mucho camino por recorrer y que hace falta corregir detalles en el funcionamiento. Arruabarrena busca construir un equipo intenso, protagonista y con presencia de juveniles que piden pista. Comenzar con un triunfo siempre da un impulso anímico para un proyecto que recién se pone en marcha.
El próximo desafío será todavía más exigente, con rivales de mayor jerarquía que pondrán a prueba el nivel de este nuevo Boca. La primera alegría oficial del ciclo del Vasco ya está, y ahora el Xeneize intentará transformar esa victoria inicial en una base para pelear por los títulos del semestre.
El partido también sirvió para observar a otros futbolistas que buscan ganarse un lugar importante dentro del plantel. La dirigencia confía en que la apuesta por los juveniles sea parte central del proyecto deportivo del club para los próximos desafíos, en un semestre cargado de objetivos.
Con la clasificación asegurada a la siguiente instancia, Boca ya piensa en lo que viene. El camino en la Copa Argentina recién empieza y el margen de mejora que tiene el equipo es uno de los argumentos que ilusionan al hincha de cara a los próximos encuentros.
