(BUENOS AIRES).- "Aquí el error, por así decirlo, fue del agente, quien le dijo a Riquelme que la cláusula de rescisión era de seis millones de dólares", explicó Daniel Vila, máxima autoridad de Independiente Rivadavia. Esa desinteligencia llevó a Boca a bajarse de la negociación por Sebastián Villa, que estaba a punto de convertirse en el tercer refuerzo del ciclo de Rodolfo Arruabarrena.
La operación se había encaminado con optimismo en los últimos días. Juan Román Riquelme había dado un paso decisivo y Villa aparecía como el elegido para cubrir el puesto de extremo que pidió el entrenador. Incluso se trabajaba en los números del contrato. Pero el desacuerdo financiero por la cláusula mal informada hizo caer todo.
Vila reconoció que el error del representante Rodrigo Riep fue determinante. El monto de seis millones de dólares nunca se ajustó a la realidad y la directiva de Boca decidió detener las conversaciones de inmediato. La intención era sumar a un jugador que ya conoce el club y que le daba alternativas ofensivas al equipo. "De concretarse, se trataría de un regreso que no pasaría desapercibido", habían señalado desde el entorno de la negociación antes del traspié.
Antes de este intento fallido, la dirigencia ya había concretado las llegadas de Leandro Lozano y del arquero Álvaro Montero. Ambos refuerzos responden a un plan trazado por el Consejo de Fútbol para darle mayor jerarquía al plantel. Arruabarrena mantiene la necesidad de un extremo desequilibrante y la búsqueda sigue abierta.
La caída de la negociación por Villa deja al descubierto las diferencias entre las partes. Según expuso Vila, el club de La Ribera nunca recibió respuesta al plan de pago que había propuesto. El silencio del entorno del futbolista colombiano terminó de inclinar la balanza para que Riquelme diera marcha atrás.
Sin Villa, Boca apunta ahora a otras variantes para el ataque. Riquelme y el Consejo de Fútbol trabajan en reforzar todas las líneas con el objetivo de darle mayor dinámica al plantel para las competencias del segundo semestre. "La idea es clara: construir un equipo más dinámico, con variantes ofensivas y mayor jerarquía", sostienen desde la dirigencia.
La salida del colombiano deja en claro que ningún nombre está cerrado hasta la firma. El mercado de pases del Xeneize sigue en movimiento y Arruabarrena presiona para contar con un extremo desequilibrante cuanto antes. En este contexto, el Consejo evalúa nombres alternativos que se ajusten al presupuesto disponible.
Con dos refuerzos ya asegurados y la intención de sumar un tercero, Boca sigue activo en un mercado que la dirigencia considera determinante para el futuro inmediato. La premisa es no repetir errores de cálculo y apuntar a un jugador que encaje tanto en lo futbolístico como en lo económico, sin salirse del proyecto deportivo que encabeza Riquelme.
