(BUENOS AIRES).- “Los jugadores ‘borrados’ del plantel no fueron una decisión mía, sino del club”, dijo Eduardo Coudet tras la eliminación de River por 1-3 ante Aldosivi en los 16avos de final de la Copa Argentina. La declaración expuso diferencias entre el cuerpo técnico y la dirigencia justo en un momento de fuerte tensión.
Minutos después del partido, el entrenador había calificado la actuación como “un papelón”. Eduardo Coudet fue contundente sobre el rendimiento colectivo que vio en cancha: “No me gustó nada”, admitió, y amplió: “El equipo no transmitió lo que tiene que transmitir”.
River quedó 0-3 abajo en el marcador y el encuentro quedó sentenciado mucho antes del descuento. La actuación colectiva expuso falencias defensivas y ofensivas que desataron el enojo de los hinchas en las tribunas. Eduardo Coudet asumió la responsabilidad por lo hecho en cancha, pero evitó cargar con todas las culpas y apuntó hacia otro lado.
El entrenador de River insistió en que los futbolistas apartados no respondían a una decisión suya sino del club, y dejó en evidencia la interna. En las semanas previas a la eliminación, la depuración del plantel había incluido a varios jugadores por los que la institución hizo una inversión millonaria. Esa contradicción entre el dinero gastado por la dirigencia y la decisión de marginar a esos mismos futbolistas profundiza el malestar puertas adentro y abre interrogantes sobre la planificación deportiva en Núñez.
La eliminación no representa solo una frustración deportiva: el Millonario perdió una vía importante de clasificación a los torneos internacionales. El impacto del resultado es doble, porque acorta el margen de error para lo que resta del semestre y obliga a Eduardo Coudet a repensar la estructura del equipo en plena competencia.
Las consecuencias de la derrota
Con el golpe todavía fresco, Eduardo Coudet deberá rearmar al equipo y buscar una reacción inmediata en las competencias que siguen en juego. La goleada ante Aldosivi dejó al descubierto problemas de funcionamiento que el técnico está obligado a resolver sin tiempo para lamentos. River no solo perdió un partido: perdió crédito ante sus hinchas, que se fueron del estadio con una mezcla de bronca e incredulidad.
Las palabras de Eduardo Coudet dejaron en claro que, puertas adentro, hay mucho más en juego que un simple partido perdido. La interna sigue abierta, el margen de error es cada vez más estrecho y el semestre de River quedó al borde del precipicio en apenas 90 minutos.
