(BUENOS AIRES).- Lionel Messi tendría 43 años en el Mundial 2030, una edad inédita para un futbolista de campo en la historia del torneo, y esa proyección ya empieza a marcar el pulso de la renovación que se viene en la Selección Argentina después del Mundial 2026. El paso del tiempo será uno de los factores determinantes para definir la próxima lista mundialista y el mapa de edades estimadas traza un contraste nítido entre los referentes que bordean el final de su ciclo y los jóvenes que piden pista.
Emiliano “Dibu” Martínez, otro de los grandes símbolos de la era Scaloni, llegaría a 37 años en 2030. Por su posición, el arquero podría mantenerse vigente si conserva su nivel competitivo, ya que la experiencia de los guardametas suele permitir carreras más extensas que las de los jugadores de campo. Nicolás Otamendi, en cambio, alcanzaría los 38 y quedaría muy cerca del límite de su carrera internacional; su continuidad dependerá exclusivamente de su rendimiento y de las decisiones del cuerpo técnico.
En el mediocampo, Leandro Paredes tendría 34 años y Rodrigo De Paul alcanzaría los 36. Ambos fueron protagonistas del crecimiento del equipo durante el ciclo iniciado después de Rusia 2018 y representan una generación que logró devolverle identidad al equipo nacional. Para el Mundial 2030 combinarán un enorme oficio con la lógica necesidad de dosificar el desgaste físico en una competencia de máxima exigencia.
La delantera presenta un panorama de plena madurez. Julián Álvarez tendría 30 años y Lautaro Martínez llegaría con 33. Los dos atacantes ya acumulan experiencia internacional y llegarían en una edad ideal para asumir el liderazgo ofensivo de una Albiceleste que buscará mantener su protagonismo después del Mundial 2026.
En el recambio generacional aparecen nombres que hoy ya son realidad y que en 2030 estarán en su pico de rendimiento. Enzo Fernández, uno de los futbolistas que irrumpió con fuerza desde el Mundial de Qatar 2022, tendría 29 años. Alexis Mac Allister llegaría a los 31, perfilándose como uno de los conductores del mediocampo. En la zaga central, Cristian Romero y Lisandro Martínez estarían alrededor de los 32 años, la etapa justa donde muchos defensores alcanzan su mejor versión desde lo táctico y la experiencia.
El recambio que ya despunta
Más allá de los nombres consolidados, la estructura de la Selección ya muestra brotes de renovación. Futbolistas como Nico Paz, Alejandro Garnacho y Valentín Barco, observados de cerca por el cuerpo técnico de Lionel Scaloni, representan la posibilidad de un cambio generacional progresivo sin perder competitividad. La Selección ya demostró durante este ciclo que puede combinar referentes con nuevos talentos y mantener el nivel en las citas más exigentes.
El Mundial 2030 todavía está lejos, pero la proyección de edades permite imaginar distintos escenarios. Algunos nombres históricos podrían despedirse, otros asumirían roles de liderazgo y una nueva camada buscaría continuar una era que marcó la historia del fútbol argentino. La gran incógnita posterior al Mundial 2026 será quién estará al frente del proyecto y cómo se encarará la transición tras un ciclo colmado de éxitos. De todas formas, la era Scaloni dejó en claro que el equipo no depende exclusivamente de sus figuras actuales: la competencia interna y la capacidad de reinventarse serán determinantes para que Argentina arribe a 2030 otra vez entre los candidatos.
