(BUENOS AIRES).- Exequiel Zeballos quedó marginado del plantel principal de Boca por decisión de Rodolfo Arruabarrena y todo indica que no volverá a jugar en el club. El Changuito, uno de los proyectos más valiosos surgidos de Boca Predio, no respondió a la propuesta de renovación que le acercaron hace tres meses y ya manifestó su deseo de irse.
La ruptura se oficializó al inicio de la pretemporada, cuando el Vasco lo bajó de la consideración del primer equipo. Zeballos, de 24 años, perdió terreno en la rotación y acumula apenas 16 goles en 140 partidos con la azul y oro, un rendimiento que no alcanzó a torcer la decisión del entrenador.
El nudo del conflicto es contractual. El vínculo de Zeballos vence en diciembre de 2026 y, según confiaron en el club, la oferta de renovación "nunca fue respondida". Boca buscaba asegurarse una venta preacordada o retenerlo, pero el silencio del delantero enfrió cualquier posibilidad de acercamiento.
Un patrón que se repite en la gestión Riquelme
La situación del Changuito revive el historial de juveniles formados en la institución que terminaron lejos de la Bombonera bajo la gestión de Juan Román Riquelme. Algunos fueron transferidos en cifras millonarias, otros ejecutaron sus cláusulas y varios se marcharon libres, pero todos coincidieron en un punto: no renovaron y abandonaron el club. Hoy Zeballos se encamina a un desenlace similar.
De Italia aparecieron sondeos de Bologna, Fiorentina y Napoli, este último el más firme. Sin embargo, a las oficinas de la Ribera nunca llegó una oferta formal. El propio delantero descartó además la posibilidad de desembarcar en la liga rusa, lo que reduce los potenciales destinos.
En el Xeneize todavía mantienen la esperanza de alcanzar un acuerdo que evite otro final conflictivo. Pero el tiempo corre en contra: Zeballos ya tiene la potestad de firmar un precontrato con cualquier institución y salir libre el 1° de enero de 2027. Si antes no aparece un comprador que cierre para las tres partes, Boca se arriesga a perderlo sin recibir un solo peso.
Arruabarrena ya tomó su decisión y el Changuito no integra la rotación. El próximo paso parece definido: una desvinculación que, salvo un giro inesperado en la negociación, se concretará en este mercado o, a más tardar, cuando el reloj marque el inicio del año próximo.
