ESPECTÁCULO

Flavio Mendoza contó el maltrato físico de su madre: cómo logró perdonarla

 

La confesión que sacudió la pantalla

 
Flavio Mendoza
Flavio Mendoza

(BUENOS AIRES).- «La amé y la voy a amar a Marta hasta el último suspiro, pero fue una realidad que vivimos y era muy feo pasar por eso», reveló Flavio Mendoza. El coreógrafo y director teatral quebró el relato edulcorado de su infancia para exponer, sin filtros, el maltrato físico que sufrió de chico por parte de su madre.

Mendoza recordó a Marta, la mujer que lo crio entre la rigurosidad de la vida circense y los golpes. «Es cierto que les pegaba», admitió el artista, y describió a su mamá como una persona «muy nerviosa». La declaración de Flavio Mendoza puso en palabras un dolor que durante años permaneció en el ámbito privado de su familia.

Esa dureza, según explicó, no solo venía de su casa, sino que era parte del sistema de enseñanza de la época. El bailarín recordó a un profesor de acrobacia llamado Clenkel, a quien describió como un hombre de origen brasileño o rumano que utilizaba una vieja antena de televisor para disciplinar a sus alumnos. «Siempre nos marcaba con eso y cuando la estiraba venían los chicotazos», contó.

A pesar del rigor y la crudeza de los castigos, el productor aseguró haber logrado comprender el contexto de violencia en el que se movían. Lejos de guardar rencor, fue contundente al hablar de su decisión más íntima respecto a su madre: «la perdoné».

Incluso se plantó ante quienes le cuestionan la decisión de hacer públicos esos episodios traumáticos. «A veces me dicen: ‘¿Por qué lo contás? No tenés que contarlo'», relató, para responder él mismo con otra pregunta que oficia de declaración de principios: «¿Por qué no? Si fue parte de mi vida».

En esa misma línea, Flavio Mendoza reconoció que la vara de la disciplina era un estándar que también aplicó a otras generaciones de la familia. Recordó que su propio hijo era “terrible” y naturalizó los golpes como una “mala forma de enseñar” que atravesó su historia personal mientras hacía números con caballos, trabajaba de equilibrista y realizaba montones de actos de circo.

La confesión llegó sin golpes bajos en la pantalla chica, con la serenidad de quien ya procesó la parte más fea de su historia familiar. Para el coreógrafo, el amor incondicional por Marta y el relato del sufrimiento no son términos contradictorios: la va a amar, dijo, hasta el último suspiro.