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La goleada de Riestra a Boca y el gesto de Céliz que incendió a los jugadores de Boca «Fue una picardía»

 

El jugador de Riestra levantó tres dedos hacia el banco xeneize tras el 3-0.

 
Boca
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(BUENOS AIRES).- “Están enojados, dicen de todo”. Así describió Milton Céliz el ambiente que se vivió en la cancha después de que Deportivo Riestra goleara 3-0 a Boca y él mismo levantara tres dedos hacia el banco xeneize, un gesto que encendió la bronca de todo el plantel visitante.

El gesto llegó sobre el cierre del partido, con la goleada ya consumada, y fue interpretado como una provocación directa hacia el equipo de Rodolfo Arruabarrena. Céliz se acercó al sector donde estaba Boca y levantó los tres dedos de su mano, en una imagen que se viralizó de inmediato y que reflejó la tensión que se había acumulado durante los 90 minutos.

Céliz explicó después que los cruces y las discusiones fueron una constante desde el arranque. “Hubo cruces durante el desarrollo del juego y los futbolistas del Xeneize reaccionaron con enojo ante algunas acciones”, detalló el mediocampista del Malevo. Para él, la secuencia no hizo más que retratar la intensidad con la que se jugó el encuentro y la calentura que se respiraba del lado de Boca ante una noche que se les iba de las manos.

El triunfo de Riestra se construyó con una eficacia demoledora. Braian Sánchez abrió el marcador, Antony Alonso amplió la diferencia y Alexander Díaz cerró la goleada con una jugada individual que dejó expuesta a la defensa de Boca. Las tres primeras llegadas claras del equipo local terminaron en gol, un dato que marcó a fuego la actuación del Xeneize.

Boca, en cambio, nunca encontró respuestas. Los errores defensivos se repitieron, el ataque careció de profundidad y la falta de reacción fue el síntoma más preocupante de una noche que dejó al descubierto muchas fisuras en el funcionamiento del equipo de Arruabarrena. La derrota caló hondo más allá del gesto de Céliz, porque el trámite del partido mostró a un Boca irreconocible, superado en todas las líneas por un rival que supo capitalizar cada desatención.

Mientras Riestra festejaba una victoria histórica ante uno de los clubes más grandes del fútbol argentino, el plantel xeneize se retiró con un cúmulo de sensaciones adversas. El gesto de Céliz terminó de componer la postal de una jornada completamente negra para Boca, donde el adversario no solo ganó con autoridad sino que además se hizo sentir dentro y fuera de la cancha. Los hinchas que viajaron hasta el estadio vivieron la goleada como un golpe inesperado, y la imagen del jugador de Riestra con los tres dedos en alto quedó como el símbolo de una noche para el olvido.

El jueves Boca tendrá la obligación de dar vuelta la página rápido: visitará a O’Higgins en Chile por un compromiso que no admite otro tropiezo. Arruabarrena deberá reconstruir la confianza de un plantel golpeado y encontrar respuestas inmediatas para que la goleada en cancha de Riestra no se convierta en el principio de una crisis más profunda.