(BUENOS AIRES).- “No significa que el planeta va para atrás, sino que lo que hay es un movimiento aparente, comparable a cuando vamos con el auto por la ruta y al costado hay un tren; si vamos más rápido que el tren, sentimos que el tren empieza a ir para el otro lado y si vamos más lento que el tren, sentimos que estamos yendo para atrás”. Con esa imagen, Fernanda Iturriaga explicó el fenómeno de Mercurio retrógrado que termina el próximo 23 de julio y que concentra una mezcla de curiosidad y paranoia colectiva en el horóscopo.
El planeta inicia su fase retrógrada durante las próximas tres semanas, un ciclo que se repite tres veces cada año. La astróloga aclaró que durante este período se suelen proyectar tensiones y recambios, y recomendó “evitar los impulsos y la toma de decisiones precipitadas”. Para la astrología, Mercurio es regente de Virgo y Géminis y tiene tres niveles: el de la comunicación, donde “Mercurio da y quita al mismo tiempo”; el del silencio y el orden, que plantea la pregunta “¿Todo lo que pienso está en contacto con lo que siento?”; y el de la alquimia y la magia, vinculado al principio hermético de que “como es arriba, es abajo”.
Cuando Mercurio retrograda, la invitación es a apagar la radio mental y a reacomodar nuestro rompecabezas interior. Iturriaga indicó que es un momento para “reconectarte con vos misma, de reevaluar, repensar y revisar un poco tu presente”. La energía del horóscopo propone ir más lento para chequear si lo que comunicamos resuena con nuestra identidad o si necesitamos redefinirnos.
Los mitos que rodean al fenómeno
Existe una suerte de paranoia colectiva alrededor de este tránsito astral que generó una lista de advertencias repetidas como un mantra de alivio. Entre los mitos que enumeró la especialista figuran: no mudarse ni viajar, no comprar aparatos electrónicos ni celulares, no firmar contratos o papeles importantes, hacer un backup de la información de la computadora, salir con tiempo de casa para no llegar tarde y dejarle una copia de las llaves a alguien por si las perdés. También se esperan complicaciones imprevistas y la reaparición de vínculos del pasado.
Iturriaga subrayó que son imágenes que armamos colectivamente para organizarnos. Frente a eso, la real propuesta de Mercurio es aceptar la información que trae el otro. “No hay separación entre el afuera y el adentro”, afirmó, y destacó que el planeta siempre trae lo nuevo y abre posibilidades. El horóscopo encuentra en este ciclo una oportunidad para reencontrar ese espacio de comunicación y la esencia más genuina de cada persona.
Los expertos consultados, entre ellos Maximiliano Prioriello, Lu Gaitán y Ana Bilsky, coinciden en que no existe una fórmula universal: se trata de un proceso personal que para algunos habilita hablar de lo que cuesta y para otros supone dejar de hablar.

