(BUENOS AIRES).- "En un momento diremos que se ha acabado la vigencia de la oferta". La advertencia de Joan Laporta sacudió el estancado culebrón de Julián Álvarez. Con la oferta de 100 millones de euros a punto de vencer a finales de julio, Barcelona apuesta su última ficha a una declaración pública del delantero argentino que obligue al Atlético de Madrid a sentarse a negociar.
Laporta confirmó que la propuesta formal tiene fecha de caducidad porque alargar el asunto sería contraproducente para la planificación deportiva que dirige Deco. Aseguró, además, que manejan alternativas "ilusionantes" para el puesto de centrodelantero al margen del campeón del mundo. Del otro lado, el consejero delegado colchonero, Miguel Ángel Gil Marín, fue lapidario: "Julián ha estado mal asesorado desde que acabó la temporada". El Atlético insiste en que el jugador no está en venta y que no aceptará esa propuesta ni cualquier otra superior.
Julián Álvarez ya había encendido las alarmas durante la fase de grupos del Mundial 2026. En ese momento, admitió que su deseo era salir traspasado para cumplir "su sueño", una frase que en Can Barça interpretaron como un guiño directo. El futbolista sostiene que el club madrileño le prometió dejarlo marchar si llegaba una buena oferta y que ese pacto no se está cumpliendo.
La hoja de ruta azulgrana es clara: buscan que el oriundo de Calchín diga públicamente y de manera explícita que quiere vestir la camiseta del Barcelona. La directiva que encabeza Laporta está convencida de que solo una presión directa del jugador hará insostenible su permanencia en el Metropolitano y forzará una negociación que hoy consideran "una quimera".
En medio de esta pulseada, el Real Madrid se metió en escena al informar a través de su sitio web que realizó una propuesta de 150 millones de euros por el pase. La respuesta fue la misma: un rechazo tajante de su vecino. Con ambos clubes de la capital sin intenciones de vender, todo queda a la espera del movimiento del propio Julián.
El calendario aprieta. La pretemporada del Atlético de Madrid arranca el 10 de agosto, mientras que el Barcelona debutará en LaLiga el 23 de agosto como visitante frente al Elche en el Estadio Martínez Valero. El primer cruce directo entre ambos equipos en el torneo local está previsto recién para el 8 de noviembre en territorio colchonero.
El margen de maniobra es escaso. La oferta azulgrana pierde vigencia en cuestión de días y, sin una señal contundente de Julián Álvarez que reabra el caso, el Barcelona deberá activar sus alternativas ilusionantes para reforzar la delantera.
