(BUENOS AIRES).- «Yo vengo a hacer mi trabajo y simplemente tiro buena onda y pongo mis límites cuando no me gusta que me jodan». La frase es de Laurita Fernández y resume su posición ante la polémica que envuelve a la obra «La cena de los tontos» desde que se ausentó por vacaciones. La actriz y conductora explicó que su salida y el ingreso de Daniela Pantano como su reemplazo estaban planificados con ocho meses de anticipación: «Ya estaba planeado como hace ocho meses».
Las sustituciones temporales en el teatro comercial suelen tener un protocolo claro en los papeles pero difuso en la convivencia cotidiana. Cuando una figura principal se ausenta, la producción debe coordinar ensayos adicionales para que el reemplazante se acople al ritmo del elenco sin resentir la química de la función. En este caso, el actor Martín Bossi se encontró con una carga extra imprevista: al coincidir los reemplazos de Fernández y Gustavo Bermúdez —quien también se tomó vacaciones y fue suplantado por Pedro Alfonso—, Bossi tuvo que ensayar cuatro horas con Pantano y otras cuatro con Alfonso sin que la producción se lo hubiera comunicado con antelación.
«Lamento que se hable así, que se hable de la obra por estas cosas», dijo Laurita Fernández al regresar de su viaje a París, mitad vacaciones y mitad por compromisos con una marca. La actriz remarcó que su prioridad es el éxito de «La cena de los tontos» y que no le interesa alimentar versiones sobre malestares puertas adentro. De hecho, confirmó que Pantano le mandó un mensaje pidiendo disculpas «diciendo que no entendió cómo se maneja el medio», aunque aclaró que no hubo ninguna reunión cara a cara entre ellas: «No, yo no tuve ningún cara a cara con nadie, no tengo por qué tenerlo».
La polémica escaló cuando Daniela Pantano sugirió en declaraciones públicas que fue excluida de una gira a Mar del Plata por pedido de la propia Fernández y que nunca recibió respuesta a un mensaje que le envió para avisarle que ocupaba su lugar. Del otro lado, Fernández desmintió cualquier trato destemplado y sostuvo: «Yo trato de acompañar, de apoyar, desde el lugar que me toque». La diferencia de tono entre una y otra expuso un debate recurrente en el circuito teatral: cómo conviven las figuras consagradas con quienes ingresan de manera temporal y qué lugar tienen los egos cuando se modifican las condiciones de un éxito probado.
El impacto en el elenco y la taquilla
Los ensayos intensivos que debió afrontar Bossi pusieron sobre la mesa un malestar que excede los nombres propios: la comunicación entre la producción y los actores. Que dos protagonistas se vayan al mismo tiempo sin que el elenco lo sepa con tiempo genera roces que, en este caso, se ventilaron en entrevistas y redes. Según reveló el propio reportaje, a Gustavo Bermúdez tampoco le habría gustado que Pedro Alfonso fuera su reemplazo, y a la producción no le cayó bien que Laurita Fernández publicara en redes un agradecimiento a su reemplazo desde París, porque visibilizaba su ausencia antes de que el público llegara a la boletería.
Pese a ese ruido, «La cena de los tontos» se mantuvo en el décimo puesto de las planillas de espectadores durante la semana más caliente de la controversia, un dato que confirma que la obra conserva una respuesta favorable del público incluso con cambios en el escenario. El jueves pasado, cuando Fernández regresó al teatro, Pantano ya había ensayado con Pedro Alfonso y se fue a su casa porque la titular volvió a ocupar su lugar, algo que estaba previsto en el cronograma original.
La gira prevista para las próximas semanas será una prueba de fuego para la convivencia interna. Con Bermúdez de vuelta y Fernández reincorporada, la producción confía en retomar la dinámica habitual. La actriz, por su parte, dejó en claro que no piensa desviarse de su trabajo y recordó que atravesó situaciones similares a lo largo de su carrera sin engancharse en polémicas: «He transitado un montón de trabajo donde se decían un millón de cosas, donde había habladurías, y siempre lo sortié y lo atravesé de la misma manera, enfocándome en lo que hago yo». Las funciones de «La cena de los tontos» continúan en el Teatro Astral con su elenco original y sin cambios en la programación.
