(BUENOS AIRES).- “Transpira la camiseta”, señalaron los hinchas de River luego de la derrota ante Gimnasia. El juvenil Lautaro Rivero, defensor surgido de las inferiores, fue el punto positivo que rescató la gente en una jornada cargada de bronca.
El equipo de Eduardo Coudet volvió a quedarse sin gol y sumó una nueva caída que profundiza las dudas sobre el funcionamiento colectivo. El Millonario dominó el terreno pero no transformó esa posesión en situaciones de peligro concretas, una falta de efectividad que preocupa de cara a lo que viene.
En un contexto donde el arranque del semestre ya encendió alarmas, la presión sobre el entrenador se intensifica. La continuidad de Coudet empezó a ser observada partido a partido, y el plantel todavía no encuentra su mejor versión.
En medio de las críticas generalizadas al rendimiento grupal, el nombre de Lautaro Rivero logró diferenciarse. El defensor, con poca experiencia en Primera, disputó cada pelota con intensidad y mostró personalidad, lo que generó una ola de elogios en las redes sociales.
Los hinchas repitieron que Rivero “transpira la camiseta”, una expresión que resume el valor más apreciado en este momento: la entrega absoluta. En un plantel que arrastra frustraciones, el pibe consiguió algo esquivo para muchos referentes: identificarse con la gente.
El defensor ya había recibido respaldo en encuentros anteriores y volvió a demostrar sacrificio durante todo el partido. Para muchos simpatizantes, representa una de las pocas apariciones que mantienen una característica que el público exige en los momentos difíciles: compromiso.
River apela a su histórica cantera para encontrar respuestas inmediatas, y el caso del juvenil ilumina esa posibilidad. Varios hinchas consideran que algunos futbolistas jóvenes pueden aportar frescura en un plantel que todavía no logra despegar.
El desafío para el propio Rivero será sostener el nivel sin que la responsabilidad lo desborde. La paciencia con los juveniles será clave para que la mala racha colectiva no descarrile los procesos de crecimiento individual.
Más allá de la frustración, el Millonario encontró una pequeña luz. Los hinchas dejaron claro que, incluso en las derrotas, hay actitudes que todavía generan ilusión, y la del defensor fue una de ellas.
