(BUENOS AIRES).- “Está bueno que pasen estas cosas”, dijo Lisandro Martínez tras la clasificación agónica de la Selección Argentina en el Mundial 2026. El defensor valoró el sufrimiento extremo que atravesó el equipo para vencer a Cabo Verde en un partido que se extendió hasta el alargue y dejó más dudas que certezas sobre el funcionamiento colectivo.
El encuentro, correspondiente a los octavos de final del Mundial 2026, exigió a la Argentina mucho más de lo previsto. Cabo Verde sorprendió por su orden táctico, su intensidad y la capacidad para sostener el ritmo durante los 90 minutos reglamentarios, forzando la prórroga y obligando al campeón defensor a jugar al límite.
Martínez interpretó esa exigencia como un aprendizaje necesario para un torneo de eliminación directa. Según el defensor, este tipo de partidos sirven como aprendizaje, y remarcó que el equipo debe acostumbrarse a escenarios de máxima presión donde los partidos no se definen con facilidad.
El análisis del zaguero del Manchester United fue en sintonía con la autocrítica interna del plantel, que ya había mostrado un rendimiento sólido en el debut del Mundial 2026 con un 3-0 ante Argelia, donde Lionel Messi anotó un triplete. Ante Cabo Verde, en cambio, la Selección mostró momentos de desconexión, especialmente en la mitad del partido, algo que le permitió al conjunto africano competir de igual a igual y estirar la definición más allá de lo estipulado. Pese a los altibajos, Martínez rescató la reacción en el momento decisivo.
El cuerpo técnico encabezado por Lionel Scaloni ya había advertido que en instancias de eliminación directa no hay margen para relajaciones. Tras aquel debut, el entrenador había dicho que Messi “será el mejor mientras él quiera” y subrayó que en los momentos difíciles “son tus compañeros los que te ayudan a superarlos”. El duelo ante el conjunto africano pareció confirmar esa premisa de manera cruda, exponiendo la irregularidad del equipo a lo largo de los 90 minutos.
Cabo Verde no fue un rival pasivo. Su desempeño táctico reforzó el mensaje de Martínez e instaló una señal de alerta de cara al próximo desafío del Mundial 2026: incluso los enfrentamientos que en el papel lucen favorables pueden transformarse en batallas desgastantes si el nivel no es el óptimo. Scaloni ya lo había insinuado cuando señaló que es “difícil explicar lo que transmite” Messi y que “hay que estar ahí para sentir la atmósfera”.
La clasificación dejó una enseñanza que el propio plantel se encargó de verbalizar sin eufemismos. El rendimiento deberá elevarse para que la Argentina siga avanzando en el Mundial 2026, y la declaración de Martínez funcionó como confesión y diagnóstico a la vez: el sufrimiento no se oculta, se analiza.
