(BUENOS AIRES).- “Abanderado ni en pedo, jamás”. La frase la soltó Mario Pergolini en su programa Otro día perdido y resume la espina que arrastra desde la infancia: nunca fue abanderado ni participó en un acto escolar, una frustración que lo marcó tanto como las tres expulsiones que coleccionó en su paso por las aulas.
Mario Pergolini contó que jamás tuvo un rol en los actos patrios. “Creo que nunca actué en ningún acto de colegio”, dijo, y rememoró que ya en segundo grado tenía plena conciencia de que ese lugar no era para él. “Lo supe en segundo grado. Ya dije: ‘Nunca voy a ser, nunca’”, confesó.
Esa certeza precoz no impidió que la herida quedara abierta. Mario Pergolini admitió que lo persigue una sensación de melancolía: “Fue lo único que más o menos me dio como melancolía”. Aunque se ríe de sí mismo, la incomodidad aflora cuando pasa por la puerta de su antiguo colegio.
Además, apuntó contra el sistema actual de abanderados, que a su juicio banalizó el mérito. “Me molesta ahora, que es todo demasiado inclusivo. En realidad, no me molesta que sea inclusivo. Pero se perdió un poco el mérito de la bandera. Hay como 400 abanderados”, lanzó. Y añadió: “A mí me gustaba un poco que si Fernández era el que más estudió, Fernández es el que me da la bandera”.
Echado de tres colegios y un desaire con gusto a revancha
La trayectoria escolar de Mario Pergolini fue todo menos ordenada. “A mí me echaron de uno, dos, tres colegios. Siempre fui incomprendido”, reveló. Lejos de ocultarlo, lo exhibe como parte de su identidad.
Uno de esos colegios intentó resarcirse años después, cuando Pergolini ya era una figura famosa. “Me invitó para que le dé una clase delante de todos. Le dije: ‘¡Ah, soy un ejemplo!’. Y no fui”, relató con una mezcla de ironía y revancha.
Aun así, el paso del tiempo no borra del todo el vínculo. “Hace mucho que no voy a un acto escolar. Igual cada tanto me agarra la melancolía. Paso por mi colegio y me dan ganas de entrar”, contó el conductor en la entrevista publicada a mediados de julio. Y dejó en claro que aquella escuela, con todo y expulsiones, sigue presente.
La revelación de Mario Pergolini llegó en la previa del Día de la Independencia, una fecha que suele disparar los recuerdos de la infancia. Entre anécdotas y confesiones, el conductor volvió a mostrarse sin filtro, fiel a un estilo que ya es marca registrada tanto en la radio como en la televisión.
Pergolini reconoció que nunca se sintió cómodo dentro del molde escolar. “Siempre fui incomprendido”, repitió, y esa incomodidad lo acompañó mucho más allá de las aulas: forjó una carrera basada en romper esquemas y en decir lo que otros callan. Las tres expulsiones y la certeza de que jamás sería abanderado son, vistas a la distancia, las marcas de origen de un personaje que hizo de la rebeldía un oficio.
