(BUENOS AIRES).- Napoli no envió todavía una oferta formal por Exequiel Zeballos y el motivo principal es una apuesta estratégica del club italiano. "El interés existe, pero la oferta no llega", y lo concreto es que "todavía no hubo una oferta formal sobre la mesa". La operación no avanzó porque la institución europea espera una posición contractual más favorable antes de presentar una propuesta concreta.
Zeballos tiene contrato con Boca hasta diciembre de 2026 y, "si no renueva, su valor podría bajar considerablemente con el paso de los meses". Napoli apuesta a ese escenario: "el club italiano busca no apurarse y negociar en mejores condiciones, incluso especulando con que Boca se vea obligado a vender para no perderlo libre más adelante".
La lógica es simple: un futbolista a un año y medio de la libertad de acción cotiza mucho menos que uno con un vínculo extenso. La dirigencia napolitana prefiere no apurarse y especular con que Boca acepte vender a un precio rebajado para no perderlo sin compensación económica.
En la vereda de enfrente, Boca no piensa vender barato a una de sus máximas promesas. En ventanas anteriores, la dirigencia xeneize ya rechazó ofertas que rondaban los 10 millones de dólares por considerarlas insuficientes. La postura del club es clara: "no lo van a vender barato".
Zeballos, por su parte, mantiene la ilusión de dar el salto a Europa. En el club saben que el jugador anhela ese desafío, pero su salida solo se habilitará si llega una oferta que satisfaga las pretensiones económicas de la institución. El delantero viene de ser una pieza importante en el esquema de Boca durante los últimos torneos, con apariciones que reafirmaron su proyección como uno de los talentos más valiosos del plantel.
Aunque el mercado de pases se muestra frío por estas horas, la negociación está lejos de estar caída. "Napoli sigue interesado en sumar al extremo y podría avanzar más adelante", sobre todo si la situación contractual no varía en los próximos meses. La operación, por ahora en pausa, depende del pulso entre la urgencia de Boca por no perder un activo valioso y la paciencia del club italiano para esperar el momento justo.
Mientras tanto, el futuro del Changuito sigue ligado a la planificación de Boca para el semestre. El club no necesita desprenderse de él de urgencia, pero el reloj del contrato avanza y cada mercado sin acuerdo de renovación le da más poder de negociación al potencial comprador. En diciembre de 2026, cuando expire el vínculo, el panorama podría ser muy distinto para ambas partes si antes no se destraba una salida.
