(BUENOS AIRES).- La pasta frola es un clásico que nunca falla a la hora de la merienda, y esta receta, con el toque justo de Osvaldo Gross, lo confirma. El pastelero suele decir que los mejores resultados en pastelería nacen del respeto por los ingredientes y las técnicas simples, y esta preparación no es la excepción.
La masa se elabora con 100 gramos de manteca (se puede usar margarina), 100 gramos de azúcar, media cucharadita de sal, un huevo, 40 centímetros cúbicos de leche, ralladura de medio limón, media cucharadita de esencia de vainilla, 250 gramos de harina 0000, 10 gramos de polvo leudante y 400 gramos de dulce de membrillo.
El primer paso consiste en batir la manteca pomada con el azúcar hasta blanquear la preparación. Se perfuma con la esencia de vainilla y la ralladura de limón, y después se incorporan el huevo y la leche hasta obtener una crema homogénea.
Por otro lado, se tamizan la harina, la sal y el polvo leudante. Sobre la mesada se hace una corona, se vuelca la crema en el centro y se unen los ingredientes sin amasar. Se fresa la masa una o dos veces, es decir, se la aplasta con las manos para alisarla.
Una vez formado un cuadrado, se envuelve en film y se lleva a la heladera para que descanse. Osvaldo Gross insiste en que este paso es clave para que la masa no se encoja al hornear y conserve una textura tierna.
Luego se estira sobre mesada enharinada y se forra un molde de 24 o 26 centímetros de diámetro. Se cubre con el dulce de membrillo —si está muy compacto se puede aligerar con un toque de vino o agua— y se completa con un enrejado de masa. Se pincela con huevo batido para dorar.
La cocción se realiza en horno a 180 °C durante 35 a 45 minutos y, al sacarla, se pinta con jalea abrillantadora. La masa se conserva hasta tres días en la heladera y hasta dos meses en el freezer. Animate a probar esta receta de Osvaldo Gross y sumá un clásico rendidor a tu recetario.
