(BUENOS AIRES).- "Considera a Lautaro Martínez como el mejor nueve del mundo en la actualidad", afirmó Martín Palermo en la previa del partido contra Inglaterra por el Mundial 2026. El máximo goleador histórico de Boca respaldó así al atacante del Inter en medio de las críticas por su falta de gol, y horas más tarde el propio Lautaro le devolvió el gesto con un tanto clave que mantuvo a la Selección Argentina en carrera por la defensa del título.
Para el Titán, el aporte de Lautaro excede los festejos. "El problema sería colectivo si el equipo no generara situaciones, pero no individual del delantero", explicó Palermo, que bajó los decibeles de la polémica por la sequía del ex Racing. Su argumento apuntó al funcionamiento global: medir al nueve solo por los goles era, según él, una lectura incompleta del equipo de Lionel Scaloni.
Palermo también puso la lupa en el sacrificio táctico que no registran las estadísticas. Destacó que Lautaro realiza un desgaste enorme, retrocede para colaborar con los volantes y se ofrece siempre como opción de pase, un trabajo sucio que libera espacios para que otras figuras brillen. Ese despliegue silencioso es el que el cuerpo técnico valora en la intimidad del vestuario y el que muchas veces pasa desapercibido cuando la pelota no entra.
Con ese respaldo en la mochila, el delantero del Inter saltó al césped para el duelo con los ingleses. Y, como si hubiera tomado nota de las palabras del Titán, respondió en la cita más caliente: una definición de nueve puro que desató la euforia argentina y transformó la fe de Palermo en un acto de justicia futbolera.
El guiño del goleador xeneize caló hondo porque habló el oficio. Palermo, que cargó durante años con la pesada herencia del área albiceleste en noches límite, entendió el momento de Lautaro como pocos. Su mensaje no fue un mimo de compromiso sino un manual de supervivencia para un centroforward discutido.
Argentina, que sigue su marcha en el Mundial 2026 con la obsesión de revalidar la corona, necesita de todas sus piezas. La Selección aún no exhibió su versión más lubricada en ataque, y ese contexto hacía que las críticas al nueve sonaran con más fuerza. Sin embargo, la irrupción de Lautaro en la cita inglesa reconfigura el mapa ofensivo justo cuando el torneo ingresa en terreno de eliminación directa.
El respaldo de Palermo, leído en espejo con el gol a Inglaterra, deja una postal que va más allá del marcador: la del nueve que no se rinde, el mismo rol que el Titán supo interpretar en sus mejores páginas con la camiseta que hoy defiende Lautaro. La historia, otra vez, premió la paciencia y la confianza en un Mundial 2026 que no admite margen de error.
