(BUENOS AIRES).- “Es un vagabundo. Un jugador de su talla no puede venir a nuestra casa a faltarle el respeto a una institución histórica con esas payasadas”. La frase, cargada de furia, salió de la boca de Antonio Carlos Teixeira, presidente del Clube do Remo, y resumió el escándalo que convirtió la clasificación de Neymar y el Santos FC a los cuartos de final de la Copa de Brasil en un papelón de proporciones. El triunfo por 1 a 0 en el estadio Mangueirão de Belém, con asistencia del 10 para el gol de Rony, quedó completamente opacado por insultos, gestos de provocación y un operativo policial que terminó con gases en las inmediaciones del estadio.
Neymar había empezado el partido de vuelta en el banco, después del empate sin goles en Vila Belmiro, e ingresó en el segundo tiempo para torcer la serie. A los 28 minutos del complemento asistió a Rony en el único gol del encuentro y, sobre el final, protagonizó un cruce verbal con el jugador local Edson mientras le devolvía los insultos de la tribuna con aplausos irónicos. Al término del partido, lejos de calmar los ánimos, el delantero publicó en sus redes sociales: “Gracias por el cariño, Belém”.
La cosa escaló en los pasillos del Mangueirão. Un video registrado por el periodista Brenno Rayol mostró a Neymar envuelto en una discusión a los gritos con directivos e hinchas del Remo. “¡Eliminado!”, repitió varias veces el brasileño, y también soltó un “¡Mierda!” mientras hacía gestos desafiantes. El delantero Gabigol, testigo de toda la secuencia, no ocultó su sorpresa por las imágenes que en minutos ya recorrían todo Brasil.
La furia de los dirigentes y la protesta por el arbitraje
La respuesta del presidente del Remo, Antonio Carlos Teixeira, fue tan inmediata como explosiva. “Es un vagabundo”, disparó sobre Neymar, y después redobló la apuesta al calificarlo de “ese don nadie de Neymar, al que idolatran un montón de niños”, y agregó: “hizo sus payasadas aquí y luego vino a provocarnos”. La indignación del dirigente se completó con otra declaración en el mismo tono: “Nosotros somos culpables de idolatrar a un montón de vagabundos como ese tipo”.
El malestar en el Remo también apuntó contra el arbitraje. En el primer tiempo, el defensor Marllón vio la roja tras una falta sobre Joao Schmidt por una decisión revisada en el VAR, lo que desató la bronca de la dirigencia local. El vicepresidente Glauber Gonçalves señaló: “Remo fue perjudicado una vez más. El VAR no debió haber intervenido ni sancionado al árbitro. Lo que sucedió es absurdo. Necesitamos profesionalizar el arbitraje brasileño urgentemente”. En ese clima, el entrenador Léo Condé decidió no dar declaraciones como señal de protesta.
Las consecuencias no tardaron en desbordar el estadio. Decenas de hinchas del Remo cercaron los accesos del Mangueirão y emboscaron el vehículo que trasladaba a Neymar, que fue zamarreado por un grupo numeroso. La policía militar tuvo que usar gases para garantizar la salida del futbolista. A pesar de la eliminación, la hinchada azulina despidió a su equipo con aplausos, mientras que la delegación del Santos se retiró bajo estrictas medidas de seguridad.
Ahora, la clasificación del Santos a la próxima fase, donde enfrentará a Atlético Mineiro, queda bajo la sombra de una posible sanción. Las imágenes del escándalo en los pasillos del Mangueirão dejaron todo servido para que el Tribunal Superior de Justicia Deportiva (STJD) actúe de oficio, lo que podría traducirse en una multa económica o una sanción deportiva para el club paulista por la conducta de su máxima figura. La peleada clasificación dejó más dudas que certezas en el Peixe.
