(BUENOS AIRES).- "Le dije al Vasco que estaba a disposición, de él, del club, de mis compañeros, de tratar de ayudar", reveló Leandro Paredes tras el debut de Boca en la Copa Sudamericana. El mediocampista detalló el esfuerzo que hizo para ser titular ante O'Higgins y el pedido que le hizo Rodolfo Arruabarrena después del partido.
Paredes fue titular y completó una actuación destacada en su vuelta oficial a La Bombonera. Recibió una ovación constante del público durante los noventa minutos y se lo vio activo en el circuito de juego, incluso en los pasajes donde el equipo sufrió la presión del rival chileno. Su presencia fue una de las piezas importantes del funcionamiento xeneize.
El campeón del mundo contó que habló con Arruabarrena antes del encuentro para ponerse a disposición. El volante quería jugar sí o sí, más allá del desgaste físico que arrastraba por su recorrido europeo y su participación en la Selección Argentina. Entendía que el debut en casa y frente a su gente no era un partido más.
Sin embargo, Arruabarrena decidió cuidarlo. “Ahora me obligó a tomar dos días, seguramente los acepte”, contó Paredes entre risas. La decisión del entrenador apunta a evitar sobrecargas y permitir que el mediocampista se adapte de manera progresiva a la intensidad del fútbol argentino. El cuerpo técnico prefiere administrarlo con tranquilidad para tenerlo en plenitud durante todo el semestre.
La exigencia no se reduce al debut. Boca enfrenta un semestre cargado de partidos y objetivos importantes, y el técnico sabe que contar con Paredes en su mejor forma será central para competir en todos los frentes. El mediocampista llegó con una enorme exigencia detrás y el desafío de volver a ser protagonista en el club donde nació futbolísticamente.
El impacto de su regreso también se midió en las tribunas. La ovación que recibió durante el partido confirmó que Paredes volvió al club con un respaldo enorme del hincha. Sus compañeros lo reconocen como un referente y los juveniles encuentran en él una figura de experiencia para acompañar su crecimiento. La relación entre plantel y cuerpo técnico también se fortaleció con este gesto: el jugador se puso a disposición sin condiciones y el entrenador priorizó su cuidado pensando en los meses que vienen.
Con apenas un partido disputado, Paredes dejó una señal clara de compromiso. Quiso estar, ayudar y jugar desde el primer minuto. Arruabarrena le bajó el ritmo con dos días de descanso, pero el mediocampista ya demostró que regresó a Boca con hambre de protagonismo y ganas de devolverle a la gente todo el cariño que recibió desde el primer día. La pausa que le impuso el Vasco es apenas una escala en un semestre que lo tendrá como pieza central del nuevo ciclo xeneize.
